5 de mayo 2016 - 00:00

Crisis conyugal en la que más de uno puede reconocerse

Diálogos, miradas, situaciones, relaciones, consuelos, reproches, todo eso está bien expuesto en “Nessuno si salva da solo”, del italiano Sergio Castellito.
Diálogos, miradas, situaciones, relaciones, consuelos, reproches, todo eso está bien expuesto en “Nessuno si salva da solo”, del italiano Sergio Castellito.
"Nessuno si salva da solo" (Italia, 2015). Dir.: S. Castellito. Guión: M. Mazzantini. Int.: R. Scamarcio, J. Trinca, A. Galienna, M. Rocco, M. Bonetti, A. Molina, R. Vecchioni, E. Miglio, G. Farnesese.

La historia es muy simple, y a más de uno le habrá pasado algo semejante. Delia, que dejó la carrera de nutricionista para ocuparse del hogar, y Gaetano, libretista cualunque de televisión, acaban de separarse y ahora se citaron en un restorán para coordinar la fecha que cada uno pasará de vacaciones con los hijos. Es el primer encuentro. Ella lo mira con rencor y le busca pelea. Él aguanta la embestida esperando el momento del contraataque. Más allá hay gente festejando.

Entretanto, a través de sucesivos flashbacks, vamos viendo las diversas etapas de una relación que alguna vez fue de amor. Levante, disfrute, familia, cansancio, malestares, decepción, adulterios, irritación, separación. Y obligación de entenderse un poco, porque hay dos hijos, y porque ninguno de los dos tiene del todo claro qué les pasó para terminar de ese modo. Aunque por ahí es factible echarle la culpa a una sociedad que alienta el egoísmo y la inmadurez, o a los padres, que no les dieron una adecuada educación sentimental (pero en el fondo capaz que son buenos). La de ella es una pendevieja que ya hacía sus picardías desde recién casada, los de él son dos viejos de barrio, medio "a la que te criaste".

Diálogos, miradas, situaciones, relaciones, consuelos, reproches, todo eso, está bien expuesto en esta película. Los espectadores pueden reconocerse, o reconocer a más de una pareja amiga. Riccardo Scamarcio ("Mi hermano es hijo único") y Jasmine Trinca (la hija en "La habitación del hijo") son buenos intérpretes. Sergio Castellito los dirige aplicando toda su experiencia de actor y el preciso guión de Margaret Mazzantini, hábil observadora. A propósito, esta historia nace de una novela de Mazzantini, que es la esposa y habitual guionista de Castellito, y madre de sus cuatro hijos. Para interesados: la novela está editada en español ("Nadie se salva solo", Alfaguara) y es bastante buena, como la película, pero no todo lo que hace esta pareja le sale bien. La anterior, "Volver a nacer", no se recomienda ni gratis.

Completan el reparto Anna Galiena, Massimo Bonetti, Marina Rocco, Valentina Cenni, bionda molto carina, y la aparición sorpresa: Angela Molina y Roberto Vecchioni (sí, el viejo cantautor). Sus personajes propician un golpe de efecto, quizá poco creíble, es cierto, pero gracias a ellos puede ser que las parejas no se maten a la salida. ¿Pero conviene ver esta película en pareja? Sobre eso, más vale no dar opinión. La canción final es "La sera dei miracoli", de y por Lucio Dalla.

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