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Cristina al sur: un retiro, interrumpido, por diez días
Cristina de Kirchner ayer en Casa Rosada, donde presentó una nueva reforma del sistema de DNI.
Esa recorrida será, además, la primera escala de una estadía de diez días de la Presidente en su provincia, en plan de descanso. Partirá, según lo anunciado en Casa Rosada, mañana por la noche y no regresará a Olivos hasta después de Semana Santa.
A su modo, la Presidente tendrá su «semana turística»: partirá mañana y retomará la actividad en Casa de Gobierno el 9 de abril.
El receso tendrá otra interrupción: el lunes 2 de abril, encabezará en Tierra del Fuego el acto central por Malvinas. La hoja de ruta K de 2012 reservó un sitial protagónico al reclamo sobre las islas, asunto que los Kirchner -como patagónicos- siempre sintieron cercano.
Se recluye, la Presidente, para un descanso que había pautado para enero pasado, pero que no pudo ser al conocerse el diagnóstico del cáncer que no fue.
Ocurre en un momento particular en el planeta K: la sucesión de episodios críticos, en el que se eslabonan el caso Ciccone, la tragedia de Once y la quita de subsidios, repercutieron en el nivel de adhesión a la Presidente que bajó, según una encuestadora, entre 7 y 15 puntos.
Ayer, en dos turnos, Cristina repartió cargas: temprano, en Olivos, reactivó el esquema de conducción desdoblada en su gabinete. Recibió primero, por separado, a los ministros Julio De Vido y Hernán Lorenzino, y luego a los dos segundos de cada área: José López, de Obras Públicas, y Axel Kicillof, de Economía.
Gobernadores
Por la tarde, escoltada por medio gabinete y su vice Amado Boudou, recibió a diez gobernadores que le acercaron el borrador del Acuerdo Federal Minero que rubricarán este mediodía. La Presidente dio el OK a ese protocolo.
En ese mismo acto, al que invitó a los mandatarios, la Presidente anunció modificaciones en el sistema de Documento Nacional de Identidad (DNI). El dato político fue que es el área de Florencio Randazzo, sobre quien descargan su inquina algunos sectores K.
Además de deslizar señales de tregua hacia Boudou, sobre quien se espera que haya una nueva señal de cobertura por parte de funcionarios y dirigentes K, el acto junto a Randazzo se interpreta como un gesto de contención frente a las embestidas internas.
Expectativa
De todos modos, no existen las certezas en el kirchnerismo. Pero por lo pronto dejaron de sonar, al menos con la insistencia de las últimas semanas, los rumores de inminentes cambios en el ga-binete. Quizá el proceso sea justamente inverso: cuando deje de especularse sobre retoques, la Presidente los anuncie.
Para mediados de abril queda también otro tema pendiente: la demorada cumbre del PJ bonaerense en la que se debe aceptar la renuncia de Hugo Moyano, que por pedido de la Casa Rosada se fue demorando para no darle al camionero un espacio protagónico.
Más por deseo que por información, dirigentes del peronismo especulaban ayer que tras su descanso en Santa Cruz -donde se turnará entre Río Gallegos, con la inevitable visita al mausoleo de su esposo y El Calafate- la Presidente regrese con una definición sobre el PJ.


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