14 de julio 2009 - 00:00

Cristina citó a la oposición, y Kirchner criticó a Macri

Florencio Randazzo, ayer en Casa Rosada, luego de anunciar la convocatoria a partidos políticos.
Florencio Randazzo, ayer en Casa Rosada, luego de anunciar la convocatoria a partidos políticos.
El primer movimiento del Gobierno para dar solidez a la convocatoria de un mesa de diálogo, anunciada por Cristina de Kirchner el 9 de julio desde Tucumán, tuvo ayer una aceptación dispar de la oposición y se topó con un dato inesperado: la irrupción de Néstor Kirchner con críticas a Mauricio Macri y Francisco de Narváez.

Ayer al mediodía, desde Casa Rosada, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, formalizó el llamado a los 50 partidos con representación parlamentaria a discutir una reforma política con ejes en un régimen de internas abiertas, fondos de campaña y sistema electoral.

Con quejas por el modo de la cita, la UCR de Gerardo Morales, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el PRO de Mauricio Macri plantearon objeciones mientras otros partidos, entre ellos el socialismo de Hermes Binner, aceptaron la invitación y participarán de la primera ronda programada para mañana en la Casa Rosada.

Sin embargo, el factor más sensible llegó del Sur y tuvo como actor estelar a Kirchner, que a horas de la convocatoria al diálogo por parte del Gobierno de su esposa se despachó con fuertes críticas hacia Macri y De Narváez porque, aseguró, «no pertenecen al peronismo».

Cuando en Gobierno se lo imaginaba enclaustrado en El Calafate y se esperaba que esté fuera de escena por unos días, Kirchner participó de una actividad política en Chubut, territorio de Mario Das Neves, uno de los gobernadores del PJ que más críticas disparó contra el Gobierno.

Según el detalle que anunció ayer Randazzo, el debate sobre la reforma política se ordenará de a diez partidos.

«Nuestra propuesta es apuntar centralmente al fortalecimiento del sistema político nacional y una de las cuestiones centrales tiene que ver con la selección de los candidatos», puntualizó.

Pero de la teoría a la práctica, entre el anuncio oficial y la respuesta de la oposición, hubo un océano. A las quejas por el modo en que se convocó -»no aceptamos llamados masivos», dijo Morales- se agregó también una serie de cuestionamientos a la agenda elegida para iniciar el diálogo.

De hecho, en la hoja de ruta del Gobierno, se confiaba en que la UCR se sume al debate como principal fuerza opositora a partir de su presencia legislativa. Sería, además, un primer paso para avanzar en el futuro en discusiones de fondo, más allá de la reforma política.

No pudo ser. El radicalismo planteó diferencias y pidió tiempo. Por esa razón, en el encuentro inicial, mañana a las 17, el principal partido será el socialismo que preside Rubén Giustiniani, pero que tiene como máximo referente a Binner, el gobernador de Santa Fe.

Hasta anoche, en Casa Rosada no se daban precisiones -más allá del PS- sobre cuáles serían los demás partidos que convocarán al primer encuentro. Esa lista, en la que no figurarán ni el PJ ni la UCR ni PRO, recién se terminará de confeccionar hoy una vez que se contacten a las autoridades de cada agrupación.

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