11 de enero 2010 - 00:00

Cristina con colita de caballo, como ama de casa desesperada

El primer lunes de 2010, Cristina de Kirchner regresó de El Calafate a Buenos Aires, con un look que dio que hablar por lo descuidado: pantalón de vestir, zapatillas, cartera de Chanel y colita en el cabello. Una combinación poco elegante y antiprotocolar, según el estilista Javier Luna.
El primer lunes de 2010, Cristina de Kirchner regresó de El Calafate a Buenos Aires, con un look que dio que hablar por lo descuidado: pantalón de vestir, zapatillas, cartera de Chanel y colita en el cabello. Una combinación poco elegante y antiprotocolar, según el estilista Javier Luna.
No le jugaron una mala pasada los turrones ni el pan dulce de las fiestas, como a casi todas mujeres, que luego de los convites deben someterse a dietas desintoxicantes, ni los brindis, pero los avatares de la gestión la estresaron al punto de no tener ganas de arreglarse. Cristina de Kirchner se exhibió descuidada, como nunca antes se la había visto. ¿Será la pelea por las reservas del Central? Tal vez, porque se mostró sin ganas de consultar el vestido. Siguió el look sport de El Calafate y el lunes pasado reapareció en Buenos Aires con un outfit que dio que hablar por la falta de buen gusto. Tanta preocupación por su estética y por vestir a la moda la mostró, sin embargo, hastiada de los vestidos y los tacos aguja. Bajó del avión que la trajo desde el Sur a cara lavada, con un pantalón negro de vestir, camisa de algodón blanco, un saco de hilo negro y un foulard en la garganta. Una vestimenta poco producida, pero al menos aceptable si no hubiera sido porque combinó ese vestuario -despojado de la estridencia que la caracteriza- con zapatillas negras, lentes de sol y el cabello atado con una colita baja, de colegiala. Para colmo completó con su conocido bolso de Chanel al hombro, que nada tenía que ver con el calzado deportivo.

Al menos no se salió de su estricta dieta en las fiestas y mantiene sus curvas intactas, no como su marido, Néstor Kirchner, que exhibe unos cuantos kilitos de más, todos concentrados en el abdomen cada vez más prominente.

Para el estilista Javier Luna, conocido en el ambiente de la moda por vestir a varias primeras damas argentinas y también a algunas princesas en el mundo -aunque por una cuestión de contrato no puede divulgar públicamente la identidad de sus selectas clientas-, Cristina de Kirchner quiebra todas las reglas del protocolo y también del buen gusto.

«Una presidente no puede mostrarse así, combinando zapatillas con pantalones de vestir y una cola baja para el pelo. Está demasiado de entrecasa y no para mostrarse públicamente. Es vergonzoso que los asesores no la cuiden», dijo el coiffeur.

Como especialista en melenas, Luna se detuvo en ese detalle. Sostiene que por protocolo, los mandatarios nunca deben llevar el cabello sobre el género de las prendas que visten, por eso las damas deben usarlo corto o recogido. «Lo ideal sería que Cristina de Kirchner recorte varios centímetros de su pelo para que quede por encima de sus hombros. Pero si insiste en usarlo largo, debe llevarlo siempre recogido en sus actividades oficiales», explicó. El peluquero asegura que el rodete desestructurado o un semirrecogido es un peinado adecuado para una mandataria, «pero nunca puede llevarlo atado con una colita como la que usó el lunes, ese peinado es para salir a correr, no para cuando se encuentra en funciones. Si quería llevar una cola en el cabello, hubiera sido mejor que opte por una en diagonal, de costado, que es más refinada», agregó.

A su vez, el experto señaló que el pelo suelto en las señoras sólo debe usarse con prendas que dejen los hombros al descubierto, pero esto tampoco está permitido para las mandatarias. «Es la única persona del país que debe seguir los protocolos al pie de la letra. Si ella no fuese presidente podría usar el cabello así tan largo como lo lleva actualmente. Pero es la referente de un país y no puede descuidar su imagen», castigó el estilista.

El tono del cabello de Cristina de Kirchner tampoco es el adecuado, según Luna. «Las mandatarias deben llevar la cabellera en colores naturales y cálidos, como los castaños, dorados. Nunca debe notarse que están teñidas con tonalidades superficiales como el rojo o el rubio platinado», sostuvo y agregó que «es curioso que la Presidente, que siempre pretende mostrarse moderna, elija en su pelo un estilo demodé; lleva mechas oscuras en la parte inferior de la melena, cuando ahora se usa lo contrario, las más claras debajo y las raíces oscuras».

Luna considera a Michelle Bachelet como la única mandataria de América Latina que acata los protocolos de imagen, al llevar el pelo corto y un vestuario siempre impecable, con tailleurs de estilo ejecutivo, un look acorde a su edad y rol. Igualmente, insiste en que no es necesario que Cristina de Kirchner deje de lado su femeneidad -como hace la chilena- para lograr un estilo correcto. «El protocolo exige sobriedad, por eso no se deben mezclar texturas, siembre se debe vestir en un sólo género. A Cristina de Kirchner le encanta usar estampados como el blusón que usó el martes pasado, pero no son modelos apropiados para una presidente. Debería inspirarse en Máxima Zorreguieta, una argentina que nunca perdió su costado femenino y es una de las princesas más reconocidas en el mundo por su look», dijo.

Además, el especialista advirtió que la Presidente no sabe llevar el vestuario que exhibe. «Es atolondrada para llevar el look que usa. Cuando da discursos muchas veces gesticula con las manos y se enreda las uñas -que por cierto lleva demasiado largas- con las extensiones del cabello y el flequillo se le pega a las pestañas postizas», sostuvo Luna.

Para cerrar, Luna afiló su visión de especialista en imagen y resumió la sensación que le genera el estilo actual de la Presidente: «Su look marea a quien la observa. Se sobrecarga con prendas llamativas y accesorios, eso sumado a la melena cobriza y el maquillaje recargado, da por resultado una mezcla incomprensible».

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