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Cristina despabila TDA, nave insignia contra los cables
José Manuel de la Sota
En ese contexto, como símbolo de una batalla vigente, Cristina de Kirchner relanzará hoy la Televisión Digital Abierta, (TDA), plan que fue la nave insignia K para diezmar el mercado de los cables, maniobra orientada en particular a los que maneja el Grupo Clarín.
Aquel plan no fue lo eficaz que se imaginó. Aunque la TDA se expandió a buena parte del país, su real penetración es incierta. Con más de 5 millones de decodificadores distribuidos, no consiguió desplazar de manera substancial a la TV por cable.
Un giro táctico que registró el plan es concentrarse, con más intensidad que al principio, en las ciudades y pueblos del interior en vez de embarcarse en una competencia, quizá decisión, con las grandes empresas en Capital y el conurbano bonaerense.
La Presidente lo hará desde Benavidez, donde está la estación terrena de ARSAT, sistema que administra las señales satelitales y es una pieza clave para el funcionamiento de la TDA que sostiene su expansión, más que por la gratuidad del servicio, por el servicio de Alta Definición.
La firma ARSAT es, en paralelo, una herramienta más pretenciosa que tiene intención de entrar en el negocio de la «venta mayorista de servicios» de trasmisión de datos y, quizá, a futuro, podría también entrar en el negocio de la telefonía celular.
Se convierte, de ese modo, en competidora de Telefónica y Telecom, quizá como parte de un sueño mayor: construir una tercera red alternativa de fibra para independizarse de Telefónica y Telecom, y a su vez de la que viene expandiendo Clarín bajo la firma de Cablevisión.
La TDA tomó impulso en medio de la disputa con el holding Noble-Magnetto pero su derrotero fue incierto: mientras creció en la cobertura enfrentó algunos inconvenientes como el que acaba de «clausurar» la antena en Río Cuarto en la provincia de Córdoba, lo que derivó en un conflicto entre la Casa Rosada y el Gobierno de José Manuel de la Sota.
El relanzamiento de la TDA a cargo de Cristina se explica, claramente, en la lógica de la disputa con Clarín y remite a la discusión judicial en torno del 7D y la aplicación de la Ley de Medios, que le deparó una ristra de malas noticias a la Casa Rosada aunque, ahora, especulen con novedades más gratas a futuro.
Por el contexto, aunque en sus últimas apariciones públicas la Presidente lo obvió, se estima que podría retomar la discusión en torno de la Ley de Medios, a la espera de un fallo que resuelva la cuestión de fondo.


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