24 de mayo 2010 - 00:00

Cristina emuló a Evita en joya por el Bicentenario

En la inauguración oficial del festejo por el Bicentenario, Cristina se mostró sonriente y, pese a los tacos y la falda ajustada, se animó a patear una pelota en uno de los stands de la 9 de Julio. En su pecho exhibía, a modo de escarapela, una réplica del broche que usaba Eva Perón. La pieza original fue diseño exclusivo para Evita, valuado en cerca de un millón de dólares, Lejos de exhibir un ajuar autóctono, la Presidente eligió uno como el que proponen las marcas europeas esta temporada.
En la inauguración oficial del festejo por el Bicentenario, Cristina se mostró sonriente y, pese a los tacos y la falda ajustada, se animó a patear una pelota en uno de los stands de la 9 de Julio. En su pecho exhibía, a modo de escarapela, una réplica del broche que usaba Eva Perón. La pieza original fue diseño exclusivo para Evita, valuado en cerca de un millón de dólares, Lejos de exhibir un ajuar autóctono, la Presidente eligió uno como el que proponen las marcas europeas esta temporada.
Con la banderita argentina a modo de escarapela, Cristina de Kirchner inauguró el sábado el festejo de los 200 años de la Revolución de Mayo y un ajuar patriota. También la moda tuvo lugar en la fiesta, como en todos los lugares por donde la Presidente pasa. Cristina intentó mostrar en su look su amor a la patria exhibiendo un prendedor con base de platino y piedras preciosas en celeste y blanco, una joya llamativa que resaltaba sobre un vestuario oscuro. El accesorio, lejos de ser un diseño exclusivo para la mandataria, era una réplica del broche que usaba Eva Perón. El mismo -confeccionado especialmente para Evita por la casa holandesa Van Cleef & Arpels- que se vendió en 1998 en casi un millón de dólares en una subasta realizada en Nueva York por la galería inglesa Christies. Sin embargo, la idea de Cristina de Kirchner no tenía nada de original, ya que no es la única que se sintió atraída por el prendedor. En ese remate, otra dama amante de las joyas, Susana Giménez, intentó, aunque sin éxito, quedarse con la pieza. Y como Cristina de Kirchner, muchas celebridades, como Mirtha Legrand y Nacha Guevara, mandaron a construir copias casi idénticas del broche.

Vestuario

Algo que sí mereció mayor atención fue el vestuario elegido por la Presidente. Luego del poncho que usó la semana anterior, era de esperar que apareciera con algo autóctono. Pero, en medio de una avenida 9 de Julio teñida de celeste y blanco, sorprendió con un abrigo negro a rayas beige, polera negra y falda en animal print. La tendencia pudo más que el amor a la patria, y por cierto no pareció lo mejor para la ocasión.

Lo mismo hizo durante su paso por Madrid la semana pasada. Allí olvidó el diseño argentino y se entregó a lo que dictan las casas europeas. Trajecitos estilo Chanel y pomposos abrigos y brillos, como los que proponen Versace y Dior para esta temporada, caracterizaron su gira por España. Hubo lugar para los estrenos, por supuesto, pero llamó la atención que el lunes, para la cena de honor organizada para los participantes de la cumbre, apareciera con el mismo conjunto rosa pálido de chaqueta con paillettes en plata que había usado en enero para la recepción del emir de Qatar en el Palacio San Martín y repitió, luego, con la llegada del presidente ruso Dimitri Medvédev. Quizá considere el atuendo como amuleto.

No fue por el vestuario, entonces, ya usado y conocido, que llegó cerca de 40 minutos tarde -según informaron medios españoles- a la cita. ¿Será que se entretuvo viendo los catálogos que le acercaron a su hotel las marcas españolas de ropa y accesorios, y por eso perdió dimensión de la hora?

Al menos, lució llamativa con ese ajuar repetido, y su traje rosado y sus curvas resaltaban ante la esquelética figura de la princesa española, Letizia Ortiz, que prefirió el negro en un vestido de terciopelo bordado con detalles en gris y cristales, y un saco con lentejuelas igualmente negro. Claro que la española sabe qué maquillaje le conviene a la hora de resaltar sus rasgos y en eso le sacó ventaja a Cristina de Kirchner.

Ahora queda esperar para ver si sorprende o no el 25 de Mayo, o quizá prefiera seguir con el estilo indefinido, que apuesta a la patria sólo para los detalles, pero que en lo esencial es de inspiración europea.

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