2 de noviembre 2012 - 00:00

Cristina establece una tregua también en crisis con Peralta

Daniel Scioli consiguió ayer la aprobación veloz del Presupuesto 2013 y el dato apareció como indicio de que está vigente, aunque frágil y forzada, una tregua entre la Casa Rosada y el gobernador que deberá, todavía, someterse a varias pruebas de fuego.

Sumado a la recepción, el 17 de octubre, que la Presidente les brindó a los intendentes del conurbano -no casualmente en el muy peronista Día de la Lealtad- confeccionan, según sostienen sectores K, un principio de reencuentro entre Cristina de Kirchner y el peronismo.

El tercer elemento se relaciona con Santa Cruz. Una serie de episodios -renuncias, rechazos y hasta una denuncia de espionaje a la Presidente- dieron lugar a una tensión pública entre el gobernador Daniel Peralta y el kirchnerismo, con duras réplicas de la Presidente y de Julio De Vido.

Aquellos chispazos, que amagaron con desatar un incendio, ahora están amortiguados. En circuitos K se especula que a lo largo de los días se irá descomprimiendo ese frente de conflicto y, sin que exista un acuerdo público, se logrará estabilizar la relación entre Cristina y Peralta.

Como ocurre con Buenos Aires, la clave es económica. A principios de año, La Cámpora rechazó una reforma impulsada por Peralta por considerar que se trataba de un «ajuste» y luego le negó sistemáticamente la aprobación de una serie de cambios impositivos.

La crisis adquirió, con los meses, más volumen y tuvo un pico cuando desde el Gobierno nacional se acusó a Peralta de montar un operativo de espionaje sobre la Presidente.

El secretario de Seguridad, Sergio Berni, fue explícito al respecto y rechazó la presencia de política santacruceña en la «custodia» de la Presidente durante su permanencia en la provincia.

Hubo, luego, respuestas de Peralta: habló de un intento de desestabilización, anunció que iba a resistir los supuestos intentos para obligarlo a renunciar y descerrajó algunas frases incendiarias sobre Máximo Kirchner, el hijo de la Presidente, que está radicado en Río Gallegos.

En las últimas horas bajó la hostilidad pública mientras Peralta pudo, con forceps, cumplir con el pago de los salarios, un tema que apareció como una amenaza latente ante las constantes advertencias del Gobierno provincial referidas a la necesidad de fondos para cumplir con sus obligaciones.

Asoman, ahora, hipótesis de tregua que podría permitirle a Peralta comprar paz por unos meses y, quizá, extender la convivencia hasta 2013 cuando el Frente para la Victoria, que ya perdió en 2009, podría enfrentar una elección difícil.

Como en el caso de Scioli, la señal sobre un principio de armonización de la relación entre la Presidente y el gobernador podría manifestarse en la Legislatura santacruceña en el futuro cercano si Peralta consigue el apoyo a sus proyectos por parte de los legisladores K.

No se entrevén, en cambio, movimientos que indiquen que la distención con Scioli y Peralta pueda incluir más adelante al cordobés José Manuel de la Sota.

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