15 de diciembre 2008 - 00:00

Cristina intentará en Brasil condena al FMI

Lula da Silva eligió Costa do Sauipe, cerca de Bahía, para agasajar a presidentes sudamericanos y presionar a Ecuador por el default.
Lula da Silva eligió Costa do Sauipe, cerca de Bahía, para agasajar a presidentes sudamericanos y presionar a Ecuador por el default.
Cristina de Kirchner partirá esta noche en su último viaje internacional del año. La Presidente irá a Brasil, donde en Costa do Sauipe, cerca de Bahía, participará de dos cumbres: la de jefes de Estado del Mercosur y la de UNASUR, que tendrán a Luiz Inácio Lula da Silva como anfitrión.
El vuelo hacia el noroeste brasileño está programado para las 19, y Cristina de Kirchner permanecerá en Brasil hasta el jueves. Por el lado argentino -y más allá de ciertas discusiones sobre los contenidos del acuerdo de libre comercio que el bloque firmará con Sudáfrica y el debate sobre la posibilidad de discutir retenciones comunes entre los socios del Mercosur-, la reunión sólo importará para saber si Cristina logra convencer a Uruguay para que apoye la designación de su marido y ex presidente, Néstor Kirchner, al frente de UNASUR.
Fuera de este conflicto bilateral, la Presidente intentará que en el debate dentro de la cumbre del Mercosur se incluya un capítulo que obligue a la región en la próxima cumbre del G-20 en Londres de febrero a mantener una posición común frente a la crisis. Esta debería incluir, además, una condena directa al FMI y el resto de los organismos financieros internacionales y a los Estados Unidos. El problema es que varios de los presidentes regionales no están dispuestos a acompañar a la Argentina, comenzando por Perú y Colombia. Los dos países sudamericanos que estarán en la cumbre por pertenecer al G-20 son Brasil y la Argentina.
Más allá de las posiciones de Cristina de Kirchner, la cumbre será importante para Luiz Inácio Lula da Silva. Tuvo que lidiar en las últimas semanas con la decisión ecuatoriana de impugnar una deuda contraída con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil por 243 millones de dólares para la construcción de una hidroeléctrica por parte de la firma brasileña Odebrecht.

Demanda

Quito inició a finales de noviembre una demanda de arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional de París, aduciendo que el préstamo nunca ingresó en sus cuentas. La obra de la hidroeléctrica debió ser reparada apenas un año después de su entrega, lo que motivó la expulsión y el enjuiciamiento de la firma brasileña en Ecuador.
Por primera vez desde 1870, Brasil resolvió llamar a consultas a uno de sus representantes en un país sudamericano, su embajador en Quito, Antonino Marques Porto, quien tuvo explicarle al Congreso de su país lo acontecido, como también tuvo que hacerlo en varias oportunidades el canciller Celso Amorim.
Ecuador, cuyo presidente, Rafael Correa, estará en la cumbre de Sauipe, buscará que la ocasión sirva para superar la impasse durante una reunión bilateral con Lula.
Pero los problemas de Brasil con sus vecinos no terminan en Ecuador. El recién asumido Gobierno del paraguayo Fernando Lugo podría plantear problemas a Brasilia por la represa binacional de Itaipú. Según versiones de prensa no confirmadas oficialmente en Paraguay, Lugo -que hizo del tema Itaipú uno de los ejes de su campaña electoral- propondría a su vecino dividir la deuda de 19.600 millones de dólares de Itaipú de forma proporcional a la energía contratada por cada parte. En ese plan, el Tesoro paraguayo asumiría 600 millones de dólares y Brasil el monto restante.
El ministro brasileño de Minas y Energía, Edison Lobao, calificó esta semana de «inaceptable» la propuesta, pero se mostró dispuesto a «discutir el asunto para intentar encontrar un punto medio». En Brasil se evaluó la posibilidad de que Bolivia y Venezuela imiten a Ecuador auditando sus deudas con Brasil, información que generó gran revuelvo en el Congreso, que pidió a la cancillería y al BNDES que expliquen la situación de los préstamos internacionales de Brasil.
Tanto Evo Morales, el presidente boliviano, como Hugo Chávez, de Venezuela, estarán presentes en la megacumbre, que albergará encuentros del Mercosur y de UNASUR, así como una cumbre de naciones latinoamericanas y caribeñas, y una reunión del Grupo de Río.
Lula tendrá que dar nuevamente explicaciones a Hugo Chávez sobre los motivos de la demora de parte del Senado brasileño para la aprobación parlamentaria del ingreso de Venezuela al Mercosur como socio pleno. La última vez que ambos presidentes hablaron del tema fue hace un año, en la última cumbre del bloque de Asunción del Paraguay, donde el brasileño prometió acelerar al trámite parlamentario, evidentemente sin éxito.

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