Minutos antes, el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, le había dicho a la mandataria sin rodeos que «el encaje nos perjudica». «¿No habrá llegado el momento -se preguntó- de comenzar a atraer capitales, en vez de incentivar la compra de acciones argentinas en el exterior? Y siguió: «Los ADR de acciones locales que cotizan en Wall Street tienen un volumen de operaciones infinitamente superior que lo que se transa aquí».
Este contrapunto se dio en el marco del festejo por el 156° aniversario de la Bolsa de Comercio. Y la escena fue prácticamente idéntica a la vivida hace un año, cuando Gabbi reclamó por el levantamiento del encaje. Se trata de la inmovilización por un año de las inversiones que entran a la Argentina con objetivos financieros.
En aquella oportunidad, Cristina prácticamente había desestimado esa posibilidad. Ahora se mostró más abierta, pero siempre dejando en claro que «tenemos que tomar decisiones inteligentes. No nos sirve importar burbujas como las que han explotado en mercados desarrollados».
En el pasaje más duro de su presentación, Cristina aseguró que «es un caso para el psiquiatra. Por un lado se pide flexibilizar las normas para el ingreso de divisas. Pero luego leemos en los diarios todos los días cómo se fugan los capitales». Sugirió, de esta forma, que la misma operatoria bursátil que permitiría un mayor ingreso de fondos del exterior es al mismo tiempo (vía la operatoria de «contado con liquidación») el canal por el que se produce la fuga.
El Ministerio de Economía redactó un proyecto para reemplazar el encaje, consensuado con las autoridades bursátiles. Consiste directamente en dejar de aplicarlo, pero obligar a los inversores a permanecer un año dentro del mercado local.
De esta forma, un inversor extranjero podrá invertir sin restricciones en acciones o bonos, pero luego tendría que permanecer al menos 365 dentro del país. Es decir que no estaría autorizado a sacar el dinero al exterior.
Es sobre esta línea que quiere avanzar el Gobierno con la Bolsa. El ministro de Economía, Amado Boudou, reconoció ayer que «nosotros estuvimos trabajando en los últimos días en el tema. Veremos qué se puede hacer».
El titular de la Bolsa volvió, además, con viejos reclamos del sector, que en general comparten todos los empresarios: un arreglo con el Club de París y la necesidad de aplicar el sistema de ajuste por inflación «porque las empresas pagan ganancias que en realidad no generan».
Y reiteró que mientras continúe esta restricción al ingreso de capitales externos «seguiremos siendo considerados como un mercado de frontera, en vez de ser emergentes».
Estos fueron otros aspectos destacados del discurso de Cristina de Kirchner:

