17 de agosto 2009 - 00:00

Cristina le copió el vestido a Michelle

Cristina copió el mismo conjunto y accesorios que la primera dama de Estados Unidos usó para la asunción de su marido y no tuvo en cuenta que el modelo no la favorecía.
Cristina copió el mismo conjunto y accesorios que la primera dama de Estados Unidos usó para la asunción de su marido y no tuvo en cuenta que el modelo no la favorecía.
¿Se quedó sin inspiración? Cristina de Kirchner en las últimas semanas repitió la ropa y se entregó a un look poco elaborado, pero ahora llegó al punto de plagiar nada menos que a Michelle Obama. Para más, no imitó cualquier modelo, que podría haber pasado al olvido en las miradas de los curiosos. No, copió ese verde oliva que lució la primera dama de Estados Unidos el día de la asunción de su marido.

Escandaloso para el mundo de la moda, donde se sabe, nadie perdona a quien se atreve con un diseño que quedó en la exclusividad ajena. Pero Cristina de Kirchner -y su modista, que consiente cada deseo en materia de ropa de su clienta más importante- ignora esos códigos de los diseñadores y se dejó llevar por la tentación de ese atuendo que recibió aplausos de los críticos más importantes del mundo.

El original fue creación de la cubana Isabel Toledo. El mismo tapado largo hasta los pies que la dama estadounidense usó el 20 de enero pasado para acompañar a Barack Obama en la toma de poder y que confundió a la multitud por su color incierto -la textura tornasolada del atuendo parecía cambiar de tono cuando se lo veía a la luz, pasando por los amarillos y dorados- lo replicó Cristina de Kirchner.

Copió hasta los mismos accesorios que usó la esposa de Obama para completar el conjunto: unos guantes de cuero verde que la primera dama buscó de la marca estadounidense J. Crew. Los mismos stilettos haciendo juego, que Obama calzó de la exclusiva firma Jimmy Choo, infaltables en el guardarropa de las celebridades de Hollywood, mientras que Cristina los hace fabricar a su medida por Ricky Sarkany o Claude Bernard.

Se animó a la imitación, aun cuando esa vestimenta, demasiado llamativa, no es apropiada para cualquier momento. La asunción presidencial ameritaba un gran despliegue en el look, como el que hizo la mujer de Obama, pero Cristina de Kirchner usó el mismo conjunto para recibir los nuevos aviones de Aerolíneas Argentinas. Se mostró así excesivamente producida. Y hubo más errores en la copia: Michelle completó la ropa con una pashmina de cashmere a tono con el vestido, que apenas se percibía por encima del abrigo; y la argentina usó dos de esos pañuelos que tanto le gustan, uno floreado y otro liso, uno encima del otro. Resultó un invento incomprensible. Para colmo, el doble moño (a cada uno le hizo un nudo) le acortó el cuello, y los lazos le cubrieron por completo el escote, como a un noble de frac.

Por supuesto que la calidad de las telas tampoco era la misma. Muy diferente el finísimo brocato francés de Obama del paño para el abrigo y lana para el tailleur, de Cristina. Ni la altura, ni el andar, ni la ocasión, pero la mayor diferencia es el color de la piel. A quienes tienen piel de ébano como Michelle les queda muy bien la paleta de los verdes, pero en el caso de Cristina de Kirchner ese mismo color la apaga y contrasta demasiado con el cobrizo de su cabello, lo que le da un aspecto poco glamoroso y hasta descuidado a su imagen.

No es la primera vez que la Presidente intenta imitar a otras. En España, la acusan de haberle copiado a la princesa Letizia Ortiz el mismo vestido que la delgadísima española estrenó en el bautismo de su segunda hija, igual al que la argentina usó cuando asumió la presidencia (equipo blanco que se completaba con tapado, todo de guipur). También en algún momento la francesa Carla Bruni le abrió los ojos para inspirar su peinado recogido, que pocas veces usó desde que es presidente.

Como sea, Cristina de Kirchner necesita un fashion emergency, una renovación profunda, especialistas en imagen que puedan asesorarla para crear, de una vez por todas, un estilo propio.

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