- ámbito
- Edición Impresa
Cristina, más cerca del sueño del auto argentino
Si bien es cierto que se trata de un crédito convencional y no una asociación, también es verdad que existe una garantía hipotecaria sobre la planta santafesina, además de otros compromisos en materia de exportación y stock de autos. Esto quiere decir que en caso de incumplimiento por parte de la compañía -hoy librada a su propia suerte ante la crisis de la casa matriz en EE.UU.-, el Estado se quedaría con una fábrica que, además, es de las más modernas del país.
En ese caso habría dos caminos: buscar un comprador o que el Estado se haga cargo de la producción de vehículos y del mantenimiento de la fuente laboral.
Revisando los pasos que transitó el Gobierno en casos similares, pensar en una empresa automotriz estatal no sería descabellado.
Menos en estos tiempos en los que Hugo Chávez está marcando un camino con su política de nacionalización de empresas y otras medidas que impactan, casualmente, en el sector automotor venezolano. El Gobierno bolivariano, por ejemplo, hace algunos meses decidió congelar la entrega de licencias para importar vehículos, lo que provocó una caída del 58% en la venta de autos. Su propósito es que sólo se vendan en el país autos producidos localmente. Y lo está logrando. Entre los afectados están varias fábricas argentinas que habían encontrado en Venezuela un mercado interesante para exportar ve- hículos y que en lo que va del año no han vendido ni un 0 km hacia ese país.
La intención del Gobierno argentino no llega a tanto. Hoy se limita a apoyar a automotrices en problemas con el propósito de evitar despidos. Por caso, en los próximos días otra terminal recibirá ayuda estatal. Una política que, en épocas de crisis, es sin duda la correcta. Pero que puede ser el comienzo de un largo camino hacia el sueño del auto argentino, Quizá con el acuerdo de ayer se haya dado el primer paso.


Dejá tu comentario