10 de febrero 2010 - 00:00

Cristina reconoce subas en carne y culpa a productores

Cristina volvió al conurbano. Rodeada de Daniel Scioli y el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, defendió el modelo y culpó a ganaderos y frigoríficos por la suba de la carne. El Gobierno promete que bajará.
Cristina volvió al conurbano. Rodeada de Daniel Scioli y el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, defendió el modelo y culpó a ganaderos y frigoríficos por la suba de la carne. El Gobierno promete que bajará.
El problema por las subas en el precio de la carne existe desde fines de diciembre, pero recién ayer Cristina de Kirchner se ocupó del tema durante toda la jornada, admitió los aumentos y responsabilizó a los ganaderos por el impacto inflacionario en el principal alimento que consumen los argentinos. Aunque se quiere bajar el tono al conflicto irresoluble entre el Gobierno y el sector agropecuario, ayer se cruzaron declaraciones filosas sobre los motivos en el «reacomodamiento de precios».

El propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quiso minimizar los incrementos en la carne y le aseguró a los frigoríficos «amigos» que las subas retrocederán en «un mes y medio o dos». La impaciencia de la Presidente comenzó a crecer con el correr de las horas y le pidió al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que Moreno le explique cómo evolucionarán los valores en el mercado cárnico.

Así, el secretario de Comercio Interior desarrolló la teoría -avalada en algunos casos desde el sector productivo- de que las subas de los precios es «estacional» porque en enero y febrero hay mayor escasez de animales en el mercado de hacienda, debido a que los terneros aún no se destetaron -lo harían en marzo-. Esto se suma a que las buenas condiciones climáticas generadas por las lluvias, que derivaron en una recomposición de stock y mayor retención de ganado para engorde. Esta decisión de mercado responde a que el kilo vivo se paga mejor que cuando el animal ingresa al frigorífico. En promedio, algunos cortes se encarecieron un 25% en lo que va del año, aunque el ganado en pie tuvo un incremento mucho mayor, de hasta el 100%, en los últimos días de 2009.

Esta hipótesis fue la que por la tarde describieron la propia Presidente y Aníbal Fernández. Cristina de Kirchner admitió que «la carne ha aumentado mucho, como también el precio que perciben los productores, que están cobrando precios en sus campos como nunca», durante un acto realizado en el partido bonaerense de Ituzaingó. El funcionario, por su parte, señaló que el aumento de la carne «tiene que ver con la demanda y con la capacidad de los productores de quedarse con los animales para engorde o porque están teniendo un precio de kilo vivo altísimo».

«El precio de la carne aumentó porque ha llovido mucho y entonces se mantiene toda la hacienda en el campo para alimentarla y engordarla más, así van a ganar más dinero», sostuvo la jefa de Estado, y así recordó la dinámica del mercado.

En un intento por bajarle el tono a una escalada de precios que ya se hizo indisimulable, y que promete marcar la discusión de las paritarias, el Gobierno admitió las subas en «productos puntuales» como la carne, justamente uno de los principales consumos en la dieta de los argentinos. Mientras el kilogramo de milanesa de ternera ya se vende a $ 32 el kilo en algunas carnicerías, el vacío a $ 35 y el lomo llega a $ 50.

Si bien oficialmente confían en que la situación se regularizará, el jefe de Gabinete reconoció que tardará «al menos dos o tres meses en normalizarse», un período menos arriesgado que el pronosticado por Moreno ante los frigoríficos.

Cuando parecía que el Gobierno buscaba la paz con los ruralistas, el jefe de Gabinete trajo nuevos argumentos combativos. «Estamos en presencia de un sector que, después de los conflictos que tuvimos con el campo, está haciendo cambios en ese precio y eso está yendo a los consumidores, inevitablemente». Desde la Mesa de Enlace, Carlos Garetto, titular de Coninagro y Eduardo Buzzi, su par de la Federación Agraria, aseguraron que «el Gobierno busca culpas en el eslabón más débil de la producción», pero que el problema se generó en 2005 con una «política de desincentivo a la ganadería».

En tanto, los productores de feedlots (engorde a corral) habían asegurado que las subas después de fin de año tenían que ver con el retraso en el pago de subsidios al sector. En medio del revuelo, ayer la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) reveló que autorizó en lo que va de 2010, más de $ 116 millones en concepto de compensaciones, lo que también ilusiona al Gobierno con una mayor oferta que baje los precios.

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