22 de diciembre 2011 - 00:00

Cristina recordó a Heyn: “Un militante incansable”

Funcionarios y referentes de la economía pasaron ayer por la sala en donde velaron a Iván Heyn. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren; el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y el legislador porteño Juan Cabandié, entre otros.
Funcionarios y referentes de la economía pasaron ayer por la sala en donde velaron a Iván Heyn. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren; el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y el legislador porteño Juan Cabandié, entre otros.
Cristina de Kirchner recordó ayer conmovida a Iván Heyn, a quien definió como un «militante incansable» y un «economista callejero». En su homenaje al subsecretario de Comercio Exterior envió un mensaje al titular de la CGT, Hugo Moyano, quien durante el acto realizado la semana pasada en el estadio de Huracán había cuestionado los privilegios de los «niños bien» de la agrupación La Cámpora, a la cual pertenecía Heyn.

En el nombre del economista, la mandataria recordó «a miles y miles de jóvenes que muchas veces son cuestionados por el solo hecho de ser jóvenes honestos, alejados de prácticas que tanto daño han hecho a la política y al país». Y que «Iván Heyn tenía una historia muy particular que siempre comentaba», sostuvo Cristina, cuando recordó que el padre del joven «producto de la crisis de 2001 fundió una empresa familiar de correas de autos y de pasar a ser de clase media alta, de clase acomodada, un niño bien, diría alguien (en alusión a la frase de Hugo Moyano sobre La Cámpora), pasó a ser un chico que tuvo que ganarse la vida, porque su familia se fue del país».

Éstas fueron otras de las declaraciones de Cristina de Kirchner ayer, al recordar a Iván Heyn en un acto en Villa Adelina:

  • El se quedó aquí, decidió quedarse en su país y continuar sus estudios de economista; hacía pulseritas y con eso pagaba la pensión, porque ni casa le quedó a la familia, perdieron todo, como tantísimos argentinos. Y con esas pulseritas costeó sus estudios y se recibió de licenciado. 

  • Cuando me comunicaron su partida, sentí que me quedaba sin aire, porque lo veía como un hijo, a los jóvenes los veo como si fueran mis hijos; tenía la edad de mi hijo, 34 años.

  • Si pudiera ponerle un nombre al decreto (por el que puso topes a las tasas que se cobran a jubilados), le pondría Iván Heyn. 


  • Heyn no se cansaba de repetir la frase de Scalabrini Ortiz, y un concepto de Jauretche, según el cual cuando alguien no entiende algo de economía, no es que le falte inteligencia, es que lo quieren embromar y por eso se la explican difícil.
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