10 de diciembre 2012 - 00:00

Cristina versus jueces por 7D: “Usan los fierros judiciales”

Cristina de Kirchner concentró críticas en la Justicia por el fallo que prorrogó el amparo al monopolio Clarín. Su discurso cerró el acto en Plaza de Mayo por los 29 años de la democracia.; Figuras en palcos y escenarios: el vicepresidente Amado Boudou y los secretarios Carlos Zannini y Guillermo Moreno estuvieron con el resto del gabinete en acto de la Plaza de Mayo.
Cristina de Kirchner concentró críticas en la Justicia por el fallo que prorrogó el amparo al monopolio Clarín. Su discurso cerró el acto en Plaza de Mayo por los 29 años de la democracia.; Figuras en palcos y escenarios: el vicepresidente Amado Boudou y los secretarios Carlos Zannini y Guillermo Moreno estuvieron con el resto del gabinete en acto de la Plaza de Mayo.
«Sé que andan diciendo por ahí que con cuatro fallos se cae el Gobierno». La frase de Cristina de Kirchner, remake adaptada de un decálogo de la fauna política, señaló el nuevo libreto K: tras los reveses de la última semana, el Gobierno eligió como blanco móvil a la «corporación» judicial.

Anoche, desde Plaza de Mayo, durante el cierre de megaacto K -convocó, en Capital, a entre 120 y 150 mil personas- terminó de marcar ese rumbo. La Justicia fue el ítem que ocupó la mayor parte de los 38 minutos que la Presidente habló desde un escenario montado de espaldas a la Casa Rosada.

De su esposo Néstor Kirchner, a quien le dedicó un largo recordatorio, tomó un episodio y un comentario, en ambos casos como referencia para emprender contra los jueces a los que les reclamó que sean «independientes del poder económico», además de serlo del «poder político».

Por un lado, recordó la disputa con la Corte Suprema en 2003, apenas asumido el Gobierno, tras el 22,3% de lo votos, por la «dolarización» que disparó una contraofensiva de Kirchner, quien pidió, en cadena nacional, la renuncia del presidente del tribunal, Julio Nazareno.

Fue una referencia envenenada. Sin decirlo, pero sin que hiciera falta que lo diga, Cristina trazó un paralelismo entre aquel episodio y las negativas que adivina en la Corte Suprema ante los últimos pedidos del Gobierno en torno a la aplicación de la ley de medios.

En un mecanismo recurrente de eficacia discutible ensalzó lo hecho por su marido con la renovación del tribunal donde «no puso» ningún «amigo ni conocido» y «hasta aceptó que haya opositores». En rigor, puso en marcha un sistema de inusual de selección.

La otra mención a Kirchner linkeó a la documental sobre la vida del expresidente donde, durante una charla con dirigentes, dice que los «fierros» de los militares a mediados de la década de 2000 se habían convertido en «fierros mediáticos», en obvia referencia al Grupo Clarín.

Como en un juego de retruques, de mamushkas dialécticas, la Presidente citó la frase para decir que, al fracasar los «fierros mediáticos» -»en 2011 me hicieron 365 tapas en contra y sacamos el 54%-, «ahora» recurrieron a los «fierros judiciales».

Circular, Cristina orbitó durante casi todo el discurso alrededor al fallido 7D y la actuación judicial, que hoy volverá a ser noticia -posiblemente con novedades negativas para las pretensiones de la Casa Rosada- a partir de la reunión de la Corte Suprema.

Otro enlace fueron las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, presentes en el escenario, detrás de la Presidente junto a actores, músicos y gente de la cultura, mientras que el staff político fue relegado a otro palco, montado frente al Banco Nación.

«Qué importa que nosotros tengamos que esperar unos días más o unos meses más si ellas esperaron 20 años para tener Justicia», dijo al tratar de trazar una similitud entre los juicios por delitos de lesa humanidad y la demora en la aplicación de la ley de medios.

La mención era inevitable. De hecho, antes del discurso, la Presidente entregó los premios Azucena Villaflor, fundadora de Madres, como parte de los festejos por el Día de los Derechos Humanos, que se celebra los 10 de diciembre en todo el mundo, tras una resolución de la ONU.

Sobre el final intentó despegar su reproche a la Justicia del 7D y llevó la demanda al terreno de la inseguridad. «La gente quiere una Justicia que sirva al pueblo» y «que sea menos corporativa» y aclaró: «No lo digo únicamente por la ley de medios, sino por los ciudadanos que por allí dejan en libertad a personas que vuelven a delinquir, violar, la gente está cansada».

Una rareza: pareció, elíptico, una refutación a Eugenio Zaffaroni, que el fin de semana objetó los proyectos para endurecer las excarcelaciones.

El otro aspecto de impacto fue la parrafada de quejas que la Presidente le lanzó a su propio gabinete. Fue un párrafo lapidario: «Yo sólo aflojo si ustedes aflojan. Atajo penales todos los días, goles en contra, penales, foules». La mención fue un reto a los funcionarios de su propio Gobierno.

En el palco vip estaban los ministros, desde Carlos Zannini hasta Alicia Kirchner, el vice Amado Boudou, dirigentes sociales como Luis DElía y legisladores como Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, que un rato antes paseó entre la gente por Plaza de Mayo.

Cristina, luego, continuó con un tono más genérico. «Te ponen la pata, te pegan codazos. Algunos se regocijan cuando un juez de un país extraño quiere frustrar uno de los mayores logros que ha tenido no mi Gobierno ni el de Néstor, sino la Argentina. Es increíble», se quejó.

Cerró con una larga invocación a Dios. En ese pedido incluyó a Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, afectado por un grave estado de salud.

Antes se habían turnado varios espectáculos mientras el show final quedó a cargo de Charly García. En tanto, había festivales similares en la mayoría de las provincias argentinas.

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