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Cristina y el giro anímico: de la calma a la sorpresa
Héctor Timerman
La paridad produjo un giro de la calma a la sorpresa, y luego a la preocupación. Con las horas, desde Caracas, adonde envió a su vice, Amado Boudou, le llegaron los primeros análisis. El más delicado: que se había registrado un corrimiento de más de medio millón de votos que en octubre votaron a Hugo Chávez hacia Capriles.
El 7 de octubre, el presidente fallecido colectó 8,2 millones de sufragios y Capriles 6,6. el domingo, Maduro cayó a 7,5 y Capriles trepó a 7,27. La matemática es rigurosa: hubo 600 mil votos que pasaron de un candidato a otro. En los diagnósticos previos, un escenario probable era que un universo de venezolanos decida no votar, lo que podría estrechar la diferencia, pero ocurrió lo peor porque no sólo que participaron de la elección, sino que saltaron del chavismo al antichavismo.
La confianza de la Casa Rosada en el cómodo triunfo de Maduro se reflejó en que desde la semana pasada, en parte para gambetear la movilización del 18A, la Presidente preparó su viaje a Caracas para participar de la asunción del presidente electo acompañada por una comitiva numerosa: del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, a dirigentes como el diputado Edgardo Depetri y el jefe de MILES, Luis D'Elía, ambos de estrechos vínculos con el chavismo.
Climas
En las horas siguientes, al análisis sobre el resultado se sumaron otros enfoques, sobre todo el referido a los chispazos dentro del chavismo y a la presunción de que Maduro está forzado a hacer un cambio de gabinete.
Esta tarde, con agenda medioambiental, la Presidente encabezará un acto en Casa Rosada. Luego de los tres tuits del domingo, saludando la victoria de Maduro, se espera al menos una parrafada de respaldo. Por lo pronto, ayer ya se confirmó que tendrá una reunión bilateral con el mandatario electo que lidia por estas horas con la negativa de Capriles a reconocer su victoria.
El mensaje es claro: no sólo dar un respaldo a Maduro, sino, además, ratificar la relación política y comercial entre Buenos Aires y Caracas.
Se abre, en paralelo, un interrogante regional sobre el destino del proyecto bolivariano que, coinciden en el Gobierno, obligará a los demás países de la región que sintonizan con Caracas a desplegar una malla de contención. Se anticipa que Lula da Silva podría tener un rol esencial en ese movimiento de apoyo a Maduro.
En un clima espeso, la sorpresa del resultado venezolano distó de ser el tema central en Casa Rosada, donde la prioridad fue la denuncia televisiva sobre Lázaro Báez, su efecto político y la posible contribución a la movilización anti-K convocada para el próximo jueves, inicialmente para manifestarse en contra de la reforma judicial promovida por Cristina de Kirchner.
En el Gobierno el criterio general, motorizado por el deseo, es que la marcha será inferior en cuanto a cantidad de participantes a la del 8 de noviembre del año pasado.
El canciller Héctor Timerman ayer viajó a México con boleto de regreso para el jueves, cuando tiene pautada una reunión con la Presidente para luego volar juntos hacia la capital de Venezuela. La ceremonia de asunción, en la medida en que no haya modificaciones, será el viernes, por lo cual la comitiva argentina tiene previsto emprender el regreso esa misma tarde.
Pero previo a partir hacia Venezuela, y unas horas antes de la movilización anti-K bautizada 18A, la Presidente tendrá otro acto, en este caso un anuncio que tenía programado para el 5 de marzo pero que suspendió luego de confirmarse oficialmente la muerte de Hugo Chávez.


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