21 de abril 2010 - 00:00

Cristina y su asesor Marambio

La agenda de Marco Enríquez-Ominami, que permanecerá en la Argentina hasta el viernes, incluye conferencias en universidades, citas con dirigentes sub-45 (de varios sectores políticos) y encuentros separados con Martín Sabbatella y el no tan joven Hermes Binner.

«Tengo juicios complejos», advierte cuando se le piden definiciones sobre Cristina de Kirchner. Arriesga que la mandataria argentina «encaró algunos temas que un presidente está obligado a encarar, como es la libertad de expresión. Chile no ha hecho el debate que ha tenido la Argentina, y eso que tiene un modelo de concesiones (de TV) mucho peor. Lo mismo con el sistema previsional, que es sustantivo. (En Chile rige el sistema de AFJP).

Enríquez-Ominami también se refirió, midiendo palabra por palabra, a la situación en Cuba. La semana pasada apareció muerto en La Habana el gerente general de una firma de Max Marambio, ex guerrillero devenido en empresario que fue jefe de campaña del candidato. Roberto Baudrand, el representante fallecido, fue sepultado el domingo en Santiago. «Cuba enfrenta un cuadro de descomposición económica más agudo que antes y hay un corralito que afecta a empresas chilenas, españolas y canadienses que han denunciado casos de corrupción. Una de ellas es la de Max Marambio», indicó.

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