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Cristina y una costosa tentación: las carteras
El jueves Cristina de Kirchner estrenó una cartera de Dior en azul eléctrico. El domingo, usó uno de sus bolsos de Hermès. Dos modelos de lujo, de las más apetecidas por las fashion victim en todo el mundo.
El modelo Lady Dior es un bolso de cuero rectangular, que ella eligió en azul eléctrico, como para que se note, y, por las dudas, lo combinó con un abrigo del mismo tono, completando un aspecto bien estridente.
Una dama delicada usa ese tipo de carteras llamativas siempre con una vestimenta sobria, como lo hacen las celebridades, como la actriz francesa Marion Cotillard, Monica Bellucci, Diane Kruger y hasta la primera dama de Francia, Carla Bruni.
Pero Cristina de Kirchner no sólo compra carteras de esta firma francesa, también colecciona los exclusivos bolsos de Hermès. Tiene uno de cocodrilo púrpura que usó el domingo en el acto por el Día de la Bandera, en Rosario. Ese accesorio es uno de los más buscados por quienes consideran que representa un símbolo de estatus en el mundo de la moda de los últimos cincuenta años. Es el modelo Kelly Bag, por el que el personaje de Samantha, en la recientemente estrenada película «Sex And The City 2», casi llora cuando se le rompe al forcejear con varios hombres a la vez. Esa cartera le debe su nombre a la princesa de Mónaco y estrella estadounidense Grace Kelly. La princesa hizo que esa cartera se volviera famosa en el mundo al utilizarla para ocultar su embarazo en una fotografía tomada por un paparazzi y fue portada de la revista Life en 1956. Desde entonces, la Kelly Bag -hexagonal con una cerradura giratoria de plata u oro- se convirtió en uno de los bolsos más demandados, e incluso hay listas de espera de hasta tres años para poder adquirir un ejemplar, que cuesta entre u$s 10.000 y u$s 60.000, dependiendo de la textura.
Cristina de Kirchner ya mostró unas veinte, de diferentes colores, en cocodrilo, lagarto y avestruz; la Presidente compró la mayoría en sus viajes al exterior. Aunque, claro, por ser mandataria, cuenta con el privilegio de no tener que anotarse en ninguna lista para adquirir una.
Tampoco está sola en esta manía por el modelito de Hermès. Otras mujeres de la política, como la primera dama bonaerense Karina Rabolini, y la ministra
Nilda Garré, y hasta la princesa Máxima de Holanda también tienen las suyas. Una tentación costosa que parece inevitable para las fashion victims como Cristina de Kirchner.


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