Cristina ya se reserva nuevas designaciones en el Congreso

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A 20 días de terminar el período ordinario de sesiones y definir los cargos de quienes comandarán el Congreso en los próximos dos años, sólo existe una certeza en los bloques del oficialismo: cualquier decisión se tomará en la Casa Rosada y por ahora la Presidente no dio ninguna indicación. Eso implica que los nombramientos sobre las jefaturas de bloque (todo indica que continuarán Miguel Pichetto y Agustín Rossi), comisiones y por supuesto la presidencia provisional del Senado (tercer lugar en la línea presidencial) llegará al Congreso en una lista no discutible y será anunciada en simultáneo con el nuevo gabinete.

Eso no significa una conducta anormal en el oficialismo, aunque en otras ocasiones a esta altura ya existían negociaciones y discusiones internas sobre cargos que se decidían en los bloques.

Con el mismo razonamiento se movió el Gobierno durante todo este año en relación con el acuerdo para darle estabilidad a Mercedes Marcó del Pont en la vicepresidencia del Banco Central. En esto el mensaje del kirchnerismo en el Senado es más que claro: «Nunca recibimos algún pedido de la Casa Rosada para llevar al recinto la aprobación del acuerdo». Y se confirma que en la actualidad el expediente de ese pliego sigue y seguirá guardado. No es un tema de números: el kirchnerismo tuvo durante todo el año los 37 votos necesarios para aprobar ese pliego.

La precariedad de un nombramiento en comisión implica, entre otros problemas, que en una hipotética remoción de la funcionaria no exigiría el procedimiento que marca el BCRA para desplazar a sus presidentes y directores (como sucedió con Pedro Pou y con Redrado); sólo bastaría un decreto presidencial.

La historia del acuerdo a Marcó del Pont es curiosa. Logró, a pesar de la presión de la oposición, que se le aprobara el acuerdo para completar el mandato del desplazado Martín Redrado. Pero ese mandato finalizó el 24 de septiembre de 2010. Inmediatamente, el Gobierno firmó el decreto nombrándola en comisión para un nuevo período y, como indican las formas, envió al Senado el pedido de acuerdo para esa renovación de mandato. Pero nunca hubo una orden presidencial para que se lo tratara.

Marcó del Pont y tres directores más quedaron entonces en comisión sin designación definitiva, lo que además de no otorgarles la estabilidad en el cargo los deja en una situación legal intermedia e incómoda.

En el medio, para abundar en la poca voluntad política del Gobierno en avanzar con este asunto, existió otro confuso episodio dentro del oficialismo en el Senado.

Este diario informó en junio de este año: el dictamen que habilitaba el pedido presidencial durmió en un cajón del escritorio del chubutense Marcelo Guinle, presidente de la Comisión de Acuerdos con la firma de seis peronistas de los ocho necesarios para convertirse en dictamen y así poder ser aprobado.

Cuando todo indicaba que el pliego de Marcó del Pont seguiría en el freezer legislativo, Guinle convocó a la firma hacia fines de ese mes y logró que el cordobés Luis Juez firmara un dictamen en minoría rechazando la ratificación de la jefa del Central, pero que le servía para sumar en el número y finalmente obtuvo la octava firma necesaria de Carlos Menem, incorporado ya definitivamente a la lista de voluntades oficialistas, como se confirmó meses después con su nueva senaduría riojana.

Ese paso pareció ser una decisión autónoma de Guinle ya que nunca existió la orden de bajarlo al recinto y, hasta ahora, volvió a quedar guardado en el mismo cajón de la Comisión de Acuerdos.

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