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Cualquier argumento vale ante una suba

El primer gran problema con las burbujas es que sólo pueden definirse ex-post -luego que ocurren los hechos, es decir, después que explotan-; ya que en el durante, cualquier evidencia es apenas anecdótica (lo más clásico es el incremento en la autocorrelación de la variación de los precios), por lo que nadie puede afirmar a ciencia cierta si estamos o no en presencia de una. El segundo gran problema es que nadie sabe cuánto pueden durar ni cuál será el elemento detonante.
Ayer, el Dow avanzó el 0,96%, cerrando en 10.092,19 puntos, la octava suba de las últimas 11 ruedas y el valor más alto desde el 3 de octubre del año pasado. Como los balances del día fueron mixtos, algunos achacaron esto a los buenos números que darían a conocer Apple y Texas Instruments tras el cierre (fueron mejores que lo esperado), que hoy difunde Caterpillar (además de Coca-Cola y Dupont) y que mañana revelará American Express. El inconveniente con este argumento es que el volumen fue muy bajo (20% inferior al ya pobre último mes), que lo peor de la jornada les tocó a los papeles financieros y que lo mejor pasó por las empresas vinculadas al precio de los commodities (ganaron un 1.5%). Éstos treparon el 1.3%, alcanzando un máximo anual, influidos por el 0,3% que perdió el dólar (a punto de marcar un mínimo para 12 meses).
Para prestar atención, vimos la primera advertencia de Bernanke al presidente Obama para que reduzca el déficit, y la Fed ensayó algunas estrategias para esterilizar el sistema.


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