3 de septiembre 2014 - 00:00

Cuando lo extraordinario irrumpe en lo cotidiano

En“Almas ardientes”, de Santiago Loza y dirección de Alejandro Tantanián, se examina cómo 9 mujeres comunes viven un día de furia (el 19 de diciembre 2001, el día de los saqueos) .
En“Almas ardientes”, de Santiago Loza y dirección de Alejandro Tantanián, se examina cómo 9 mujeres comunes viven un día de furia (el 19 de diciembre 2001, el día de los saqueos) .
Reclutador de talentos, el director y dramaturgo Alejandro Tantanian se dio el gusto de trabajar nuevamente con un "poderoso seleccionado". El creador de "Los mansos" y "Los sensuales", obras en las que reunió a artistas del teatro alternativo, convocó en esta oportunidad a un elenco femenino integrado por Mirta Busnelli, María Onetto, Analía Couceyro, Stella Galazzi, Gaby Ferrero, María Inés Sancerni, Maricel Álvarez, Eugenia Alonso y Paula Kohan. Ellas son las protagonistas de "Almas ardientes", la nueva pieza del guionista, dramaturgo y cineasta Santiago Loza ("Doce casas", "Nada del Amor me produce envidia", "La mujer puerca") que subirá a escena el viernes a las 21 en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín.

Completan el elenco Santiago Gamardo y los músicos Diego Penelas (piano y dirección musical), Emiliano Álvarez (clarinete, saxo soprano, clarinete bajo) y Rafael Delgado (violoncello). La iluminación es de Jorge Pastorino, la escenografía y el vestuario de Oria Puppo y el video de Eduardo Crespo.

"'Almas ardientes' narra un día en la vida de nueve mujeres. Un día como cualquier otro, hasta que lo extraordinario irrumpe con la violencia de lo inesperado", dice a este diario Tantanián. "Lo que da marco a la obra son los disturbios y saqueos a los comercios del 19 de diciembre de 2001. Una jornada que culminó a las 21.30 con De La Rua anunciando el toque de queda".

Periodista: Después de dirigir a Soledad Silveyra en "Nada del amor..." y a Florencia Peña en el musical "Anything goes" volvió a convocar a actrices más ligadas al circuito off.

A.T.:
Sí, es gente con la que caminé mucho, tanto en el teatro como en la vida. Con Mirta Busnelli trabajé en un ciclo de semimontados del Instituto Goethe. Es una de las pocas actrices del circuito "on" que también acompaña y está muy presente en el teatro alternativo. A mí me gusta trabajar con los actores que admiro y siempre en un clima propicio y amable. Por eso le propuse a Santiago Loza crear una obra para estas actrices.

P.: ¿Qué temas circulan por la obra?

A.T.:
El paso del tiempo, lo efímero, la abulia, lo banal, el miedo a lo desconocido... En la obra hay mucho humor y también religiosidad, erotismo y melancolía.

P.: Loza es un especialista en monólogos femeninos. ¿Qué clase de mujeres son éstas?

A.T.:
En el teatro de Loza suele aparecer este planteo: ¿qué pasa cuando una vida común es tocada por un evento extraordinario? En este caso, son mujeres de clase media alta que comparten una especie de barrio privado y asisten a un taller literario. Este recurso nos permitió agruparlas. Son mujeres ensimismadas, casi solipsistas, hasta que sucede algo en el afuera que las interroga y moviliza.

P.: ¿Cómo reaccionan ante el estallido social?

A.T.:
Despierta en ellas el terror del asedio y las lleva a una especie de salto al vacío que las ayudará a descubrir la existencia de un otro. La violencia está en las calles, no se ve en escena porque no es necesario. Cuando uno menciona ese día, dispara automáticamente un museo enciclopédico de imágenes y sensaciones en la mente de cualquier argentino. Cualquier cosa que se diga o exponga sobre aquel día nunca va a estar al mismo nivel de lo que cada espectador imagina o recuerda de aquellos sucesos.

P.: ¿Prefirió no opinar sobre el tema?

A.T.
: No quisimos que ese conflicto tan denso quedara por delante de la obra. La obra no trata de eso. Pero, el taller literario al que asisten estas nueve mujeres de alguna manera refleja, como un espejo deformante, lo que estaba pasando en la calle. El taller es como una farsa de esa realidad política, donde hay alguien que quiere asumir el poder y coordinar al grupo y no puede. Ahí empiezan a circular lecturas, inclusive muy infantiles y desopilantes, en torno a lo que significa tomar el poder, arrebatarlo o dejarlo. La premisa "que todo se hunda y yo me salvo" también resuena en este microcosmos.

P.: ¿No hay hombres en ese cónclave femenino?

A.T.:
Los hay. Pusimos un personaje mudo que refleja el imaginario más puro de estas mujeres: es un hombre alto, de unos 30 y pico, muy aplomado en su masculinidad ¡y con un cuerpazo! Asume los distintos roles masculinos como si fuera una proyección fantasmática de las protagonistas. Es el hilo que une estas perlas, es casi imperceptible pero está ahí, sosteniendo el collar.

Entrevista de Patricia Espinosa

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