“Cuando pienso en el tango, no pienso en baile”

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• DIÁLOGO CON MARCELO NISINMAN, QUE ESTRENA DOS OBRAS SUYAS CON LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL
Ahijado artístico y amigo personal de Ástor Piazzolla, el bandoneonista y compositor dará a conocer en el CCK sus flamantes obras “Hombre tango” y “4 am tango”, que compuso en Europa.

Bandoneonista, compositor, con años de residencia en Europa, el argentino Marcelo Nisinman se fue transformando en una figura importante en el ámbito de la música sinfónica y de cámara a nivel internacional. Arrancó en el tango, como marcaba su instrumento. Disfrutó de la formación de grandes maestros y tuvo el espaldarazo de Ástor Piazzolla, que lo apadrinó y le dio consejos en sus comienzos. Estrenó últimamente obras para piano solo, violín y ensamble, guitarra sola, violín y orquesta de cámara, relecturas para piano de obras de Piazzolla y participaciones como bandoneonista en escenarios europeos. En pocos días estará nuevamente en el país para estrenar dos obras propias, "Hombre tango" y "4 am Tango" junto a la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Christian Baldini, en la Sala Sinfónica del CCK el próximo viernes 25.

Dialogamos con él.

Periodista: ¿En qué momento de su historia el bandoneonista dejó espacio al compositor?

Marcelo Nisinman
: Hoy conviven en mí las dos actividades. Me llevó años conocerme como compositor, con momentos inolvidables y otros no tanto. El bandoneón me obligó a buscar la composición, porque debía expandir el repertorio para el instrumento y orquesta sinfónica, u orquesta de cámara. Prefiero tocar mi música que tratar de ser otro; si bien aprendí de otros compositores y bandoneonistas, me siento mas cómodo en mi mundo, aunque a veces me sature y necesite escuchar y ver otras cosas, otras personas, otros artistas.

P.: Pero el instrumento tiene una fuerte identificación con el tango. ¿Se sigue sintiendo cómodo en ese lenguaje?

M. N.:
Amo el tango y es mi identidad, Buenos Aires lo es. Estoy orgulloso de que sea mi lengua materna, aunque por mi historia existan otras, y más ancestrales. Hay muchas formas de pensar el pasado y los orígenes.

P.: ¿Qué lugar tuvo Piazzolla en su vida profesional y en qué medida cambió su recorrido?

M. N.:
Ástor fue una especie de padrino artístico para mí y un amigo que me ayudó a comprender para dónde tenía que ir; y así fue que decidí ir a estudiar a Europa. Pero de ninguna manera fui alumno suyo. Julio Pane me enseñó el bandoneón, el tango y la vida porteña. Ástor me enseñó el mundo. Los dos me hicieron ver ese mundo desde distintas ópticas. Dos genios, en fin. Pero no quiero dejar de mencionar a Roberto Di Filippo y a Osvaldo Tarantino, otros grandes referentes. Todo sucedió en la misma época.

P.: Cuando la mayoría quiere venir a Buenos Aires para comprenderlo, usted fue a Europa a encontrar "su" tango...

M. N.:
Tengo una tendencia a hacer todo al revés. Lo que encuentro en Europa no lo encuentro en Buenos Aires y viceversa. Pasé los primeros 28 años de mi vida en Buenos Aires y eso me marcó a fuego. Viví y conocí el tango a fondo, ese tango y esos tangueros que ya forman parte de la mitología porteña. La cuestión de Europa tiene que ver con mis actividades como compositor y bandoneonista; simplemente se van sucediendo mis composiciones, estrenos y conciertos por aquí. Pero felizmente ahora voy a mi ciudad a presentar dos piezas que me representan, con la Sinfónica Nacional

P.: Cuando pensamos en tango y Europa, siempre tendemos a hacerlo más en España, en Italia y en Francia. Sin embargo, hay una fuerte presencia de músicos de tango argentinos en países sajones ¿Qué encuentran esos públicos en nuestra música cuando ni siquiera entienden las letras? Y no estamos hablando de músicas que apuntan al baile...

M. N.:
Representa a la música; el tango es arte, es música y no solo "tango"; entonces hay lugar para todo. Juro que cuando pienso en tango no pienso en baile. Y cuando pienso en el tango en Europa, pequeños fragmentos de algo que nació en Buenos Aires aparecen de repente en el Viejo Continente. Pero el tango es para mí la música del Río de la Plata y de una época de inmigración europea a nuestra ciudad, que ya no es más así, aunque queda algo de aquello. Hoy es otra época, cambiaron las corrientes inmigratorias; lo que tenemos es cumbia tropical los sábados a la tarde en la TV. Y ya llegará la cumbia a Europa.

P.: ¿Cómo elige los orgánicos para los cuáles escribir, que no siempre incluyen al bandoneón y están lejos de las formaciones clásicas del género rioplatense?

M. N.:
Simplemente, todo funcional. Las orquestas de tango se conformaron de una cierta manera porque los micrófonos no existían. Hoy le pone un micrófono a un solo bandoneón y suena como el órgano de Notre-Dame de Paris; así, volaron ya los otros tres bandoneones que completaban la fila de la típica. A eso le suma la decadencia económica y da el resultado. Las circunstancias hacen a la cosa. Si lo que ocurre es como el trío de Lavallén, Cabarcos y Estigarribia o el de Zárate con Agri y Falasca, esto se aprovechó para bien. Pero yendo a la pregunta, yo escribo para orquestas sinfónicas o de cámara porque es lo que me parece que representa bien la cultura de Europa y aprendo yo al mismo tiempo el lenguaje suyo, que es en general, por supuesto, sin micrófonos.

P.: ¿Qué será lo que escucharemos esta vez en el CCK?

M.N.:
Dos obras que son contrarias entre sí. "Hombre Tango" es obsesiva en su lenguaje; cada sección es una variación de la misma forma. Las articulaciones y los acentos la configuran porteñamente, y lo melódico existe pero de manera fragmentada. Es un tango para bandoneón y orquesta. En cambio, "4 am Tango" es la orquestación de un crescendo que explota hacia el final. A través de ese crescendo se sucede el tango, que al contrario de "Hombre Tango", es decididamente melódico y melancólico, hasta irónico. Terminé se escribir ambas obras este mismo año, gracias a una idea de Ciro Ciliberto, coordinador y programador de la orquesta. En su versión para pequeño ensamble fueron estrenadas en Inglaterra hace unos pocos años, y podría decir que son fotografías y retratos musicales de esos tiempos de vida en Europa.

P.: ¿Se reserva tiempo para hacer un tango "mugriento" con músicos populares o le va quedando poco tiempo?

M.N.:
La introducción de una de las últimas piezas que escribí, que se estrenó este año en Alemania, es como un tango antiguo, aunque después se rompe todo. Quizás extraño a veces, pero tampoco soy un talibán de lo moderno.

P.: ¿En qué trabaja actualmente?

M.N.:
Terminé la edición de una grabación que hicimos con el director Facundo Agudin y su hermosa orquesta en Suiza. La obra está inspirada en textos de Julio Cortázar y será parte de un nuevo CD con obras de Julio Viera y Pablo Ortiz. Saldrá pronto también un disco dedicado sólo a mis obras de cámara, en un sello importante de Holanda, donde participan Alberto Mesirca, Natacha Kudritskaya, Diana Ketler, Daniel Rowland, Romina Basso y Zoran Markovic. Y en el futuro, seguiré haciendo más de lo mismo, espero que mejor. Se vienen obras nuevas y conciertos en festivales y salas de Europa, pero habrá algo en el sur también.

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