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Cuba, peor: está grave otro notorio disidente en huelga de hambre
Guillermo Fariñas, quien lleva adelante una huelga de hambre por la liberación de los presos políticos en Cuba, es atendido en su casa de Santa Clara. Poco después debió ser internado de urgencia.
El también psicólogo de 48 años ya realizó 23 protestas de este tipo en los once años que lleva dedicado a la resistencia contra el régimen de los Castro, esta última por la muerte del opositor Orlando Zapata.
«Guillermo Fariñas está reportado grave en la sala de terapia intensiva», indicó telefónicamente un responsable del servicio de información del hospital provincial Arnaldo Milián de Santa Clara (280 km al este de La Habana), donde reside Fariñas, sin dar más detalles.
El médico Ismel Iglesias explicó que el disidente sufrió «un shock hipoglucémico» sobre las 14.00 hora local, «similar al que lo afectó el día 3» de marzo, y perdió la conciencia. «De inmediato fue trasladado en un auto al hospital, en compañía de su esposa y su madre, y le pusieron un suero con dextrosa» entre otros medicamentos, «y quedó ingresado», añadió.
Iglesias destacó que, previo al desmayo, Fariñas había sido visitado por el director del policlínico de su barrio, que lo encontró «muy debilitado» y le indicó «exámenes de orina. Ellos estaban muy preocupados, porque ya tenía pérdida de visión y hablaba con frase entrecortadas».
Fariñas comenzó la protesta el 24 de febrero tras la muerte del también huelguista, el prisionero político Orlando Zapata, quien reclamaba la libertad de 26 presos políticos que están en mal estado de salud. Desde entonces, el disidente, que mide 1,83 m, sólo admite ser hospitalizado tras sufrir un shock, perdió ya 13 kilos y actualmente pesa 58 kg.
El deceso de Zapata causó un fuerte revuelo internacional y desde entonces el Gobierno de la isla no cesa de recibir críticas por sus violaciones a los derechos humanos (ver aparte).
En tono inusualmente severo, el Parlamento Europeo exigió al Gobierno de Raúl Castro avances democráticos, el respeto a los DD.HH. y la libertad incondicional para los cerca de 200 presos políticos que, según fuentes opositoras, hay en la isla. Al mismo tiempo, abogó por profundizar el diálogo con la disidencia y rechazó normalizar relaciones con el régimen.
En respuesta, el Parlamento cubano estimó que la muerte de Zapata es un «pretexto» y un «hecho lamentable que no puede ser utilizado para condenar a Cuba aduciendo que pudo haber evitado una muerte».
Zapata, un albañil de 42 años, murió el 23 de febrero después de 83 días de ayuno para protestar contra los «maltratos carcelarios» y exigir ser reconocido como «preso de conciencia», título que le confirió Amnistía Internacional en 2004. Pertenecía a una pequeña agrupación opositora y ya antes de su ingreso definitivo en prisión en marzo de 2003 había sido detenido en varias ocasiones mientras participaba en protestas pacíficas.
Agencias EFE, AFP y DPA


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