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Cumbre de AEA y Sociedad Rural antes del Coloquio de IDEA
Hugo Moyano
Un invitado sorpresa fue el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, que llegó hasta la ciudad balnearia exclusivamente para escuchar a su colega sindicalista devenido presidente. Obviamente el revuelo que causó su arribo al Sheraton Mar del Plata sobrepasó largamente los que habían provocado los del santafesino Hermes Binner, el gobernador cordobés José Manuel de la Sota y el presidente de la UIA José Ignacio de Mendiguren.
Divorcio
Si algo faltaba para sellar para siempre la animadversión del Gobierno de los Kirchner con el Coloquio fue justamente la invitación a Moyano. Una clara señal de ese divorcio -hasta ayer unilateral, por elección del Gobierno- fue la convoca-toria a última hora cursada al gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien por orden presidencial debió apersonarse en la Casa de Gobierno a las 19.30 para un acto con intendentes. Obviamente, la actividad comenzó tarde y Scioli se quedó sin poder escuchar a Lula.
Moyano pidió «imitar a Lula, que sacó a 40 millones de la pobreza y no le quitó nada a nadie. Hay que abrir instancias de diálogo y terminar con los enfrentamientos». En la misma sintonía De la Sota afirmó que «Lula aplicó como nadie las ideas del peronismo: sacó a 40 millones de la pobreza. Y lo hizo en libertad, sin coartar la libertad de expresión y sin quitarle nada a nadie sino creando nueva riqueza».
Por su parte, Binner aseguró que «Brasil se convirtió en un país muy atractivo para los inversores gracias a la gestión de Lula. ¿Si la Argentina lo es? Y, evidentemente no: países como Perú, que antes nadie miraba, se han transformado en polos de inversión; a la Argentina no quiere venir nadie porque no hay reglas claras».
En tanto, en los corrillos que compartían empresarios y políticos como Esteban Bullrich, María Eugenia Estenssoro, Víctor de Gennaro, Antonio Bonfatti, Oscar Andreani, Daniel Llambías (Galicia), Juan Cocci (Prosegur), Sergio Galván y Oscar Correa (Santander Río), Enrique Pescarmona, Cristiano Rattazzi (Fiat), José Urtubey (Celulosa) y Enrique Cristofani (Santander Río) hablaban de la situación económica y de la política. Rattazzi aseguró que «van a subir las ventas de vehículos en Brasil y eso va a traccionar, pero no va a ser suficiente porque esa suba no igualará la caída. Lula, un estadista: cuando asumió todo el mundo temía qué iba a hacer, que iba a defaultear, que corría peligro la propidad privada. Y sucedió exactamente lo contrario».
A esa hora las promotoras ya convocaban a los más de 500 participantes a sentarse a sus mesas: la estrella del Coloquio, el exobrero metalúrgico devenido estadista, ya estaba listo para hablar del progreso de su país.


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