8 de noviembre 2011 - 00:00

Cumbre en Diputados para destrabar el Presupuesto

Agustín Rossi
Agustín Rossi
El kirchnerismo cuenta los números para votar el Presupuesto 2012 una y otra vez. A las reuniones que Agustín Rossi ya tuvo con los jefes de los bloques opositores se sumará mañana una especie de cumbre entre las bancadas para definir si acepta el ofrecimiento del quórum opositor o sigue de largo al 10 de diciembre y espera la nueva Cámara para bajar ese proyecto al recinto.

Teme el kirchnerismo (y aún no llega a contar los votos que lo alejen de ese fantasma) que la oposición preste el quórum y luego logre el número para modificar algún artículo en el debate en particular. Sobre todo porque no existe una sola variable macro que convenza a la oposición, que, al mismo tiempo, quiere debatir las partidas asignadas para la importación de cumbustibles y gas licuado de petróleo que crecen nuevamente este año.

Otros temas

Ese poroteo continuo dentro y fuera del bloque kirchnerista incluye también la prórroga del impuesto al cheque y el especial de emergencia sobre los cigarrillos y la renovación de la Ley de Emergencia Pública.

Este último tema se volvió crucial para el Gobierno: necesita tener todos los poderes posibles para manejar tarifas y contratos de concesión en medio de la política de desmonte de los subsidios a los servicios y el transporte, y sólo la Emergencia le otorga la libertad de no tener que pedir autorización al Congreso.

El tratamiento del Presupuesto 2012 se reactivará mañana por dos vías. Está convocada la Comisión de Presupuesto y Hacienda, sin ningún invitado del Gobierno, con la intención oficialista de lograr dictamen.

Es más una decisión política que técnica, ya que el motor del debate pasa hoy más por las oficinas de Agustín Rossi que por las de Gustavo Marconatto, en la presidencia de Presupuesto y Hacienda.

Un dictamen en estas condiciones, sin siquiera haber terminado la ronda de consultas con funcionarios (de Planificación Federal, por ejemplo, no hubo aún invitados), no garantiza que haya una sesión de debate en noviembre pero le pone un piso a la negociación.

Se sabe que ese dictamen va a contener algunas modificaciones que fueron autorizadas por el propio Poder Ejecutivo. Se ampliará la partida para universidades nacionales, se incorporarán obras para calmar a provincias y habrá retoques en las partidas para financiar pensiones graciables.

Otro punto de difícil solución son los subsidios, tanto a los consumos domiciliarios como al transporte. Por ahora la reducción de $ 600 millones en los que benefician a luz, gas y agua de empresas como casinos, bancos, financieras, petroleras, mineras o telefonía celular no mueve demasiado el amperímetro de las partidas asignadas, que terminan este año casi en $ 70.000 millones y arrancan en 2012 con una proyección real de incremento del 10%.

Frente a estos datos, la expectativa entre diputados y senadores es hasta qué número llegara el recorte de los subsidios. En un escenario real poco cambiará el nivel de gasto total: con un Presupuesto que evidencia un deterioro en el saldo financiero, cualquier ahorro no irá a reducir el gasto sino a cubrir baches. De ahí que la modificación puede venir tanto en la ley (resulta extraño que pueda ser así) como en una resolución del jefe de Gabinete el año próximo, donde en uso de los superpoderes del artículo 37 de la Ley de Administración Financiera se redistribuyan partidas, como lo hace continuamente el Gobierno durante el año.

Rossi estaba ayer optimista, aunque con reservas: «Encontramos una predisposición más favorable que el año pasado, pero a la hora de la discusión en particular no dan la misma precisión», dijo ayer sobre la oposición, que insiste en apoyar pero critica el contenido del proyecto, así como también de la prórroga del impuesto al cheque.

«Vamos a sentarnos a conversar con los bloques para ver con precisión cuál es la posición de cada uno; haremos una valoración de cuántos y cómo son los acompañamientos», insistió Rossi, como paso previo a decidir cuándo se vota.

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