21 de mayo 2012 - 00:00

Cumbre europea decidirá si adopta receta del G-8

Las principales ocho economías del mundo se reunieron el fin de semana en Camp David para evaluar la salida de la crisis europea. Hubo consenso en seguir con el ajuste, pero apuntalarlo con estímulos monetarios y económicos, como EE.UU.
Las principales ocho economías del mundo se reunieron el fin de semana en Camp David para evaluar la salida de la crisis europea. Hubo consenso en seguir con el ajuste, pero apuntalarlo con estímulos monetarios y económicos, como EE.UU.
Chicago - El presidente Barack Obama, y la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, coincidieron, durante un encuentro al término de la cumbre en Camp David, en que impulsar el crecimiento no significa abandonar las reformas fiscales, sino que ambas deben ir en «tándem». El mandatario estadounidense trató de tranquilizar a Merkel, poniendo bien claro que la «top priority», según él, es tomar medidas inmediatas para reforzar economía y empleo.

Aunque la canciller alemana se mantuvo como la adalid de las medidas de austeridad necesarias para combatir la crisis, tras el encuentro con Obama ambos coincidieron en que reactivar el crecimiento no significa abandonar la vía del rigor.

En Camp David pesó la línea Obama-Hollande-Monti, es decir, la que proclama el crecimiento como prioridad. Ahora todos los ojos están puestos en los mercados -para ver cómo juzgarán el inicio del nuevo curso- y en la cumbre europea de jefes de Estado y de Gobierno europeos, que el miércoles deberán decidir si adoptan o no la receta del G-8. En Bruselas se entenderá, por tanto, si se dan las condiciones para pasar de página, respecto de la línea de austeridad absoluta hasta ahora impuesta por el dúo Merkel-Sarkozy. Obama, en el encuentro bilateral con la canciller alemana, ha tratado de convencerla de que su liderazgo en Europa no está en peligro y de que Berlín puede ser líder en el crecimiento, así como hasta ahora lo ha sido en el frente del saneamiento de las finanzas públicas. Los dos al final se dijeron a favor de que crecimiento y consolidación de balances vayan juntos, pese a que la decisión sobre medidas rápidas a favor de la recuperación, sobre todo en Europa, no puede ser aplazada por más tiempo.

Un concepto ampliamente compartido por el italiano Mario Monti, que en una entrevista a la cadena televisiva CNN ha subrayado cómo la disciplina de presupuesto, si no va acompañada por otras políticas, se resuelve sólo en austeridad. Monti ha señalado cómo la línea del rigor no debe abandonarse y ha llamado a una mejoría de la gobernanza europea.

En primer plano, de todos modos, siempre siguen presentes las inquietudes sobre Grecia y la preocupación por los bancos, sobre todo en España. El jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, rechazó la propuesta de Hollande. «No necesitamos ayudas europeas», dijo. Pero la verdadera pesadilla sigue siendo Grecia, y en ambas orillas del Atlántico se ve claramente el riesgo del contagio y del efecto «dominó» vinculado a un eventual derrumbe de Atenas.

El G-8 reiteró que Grecia, respetando los compromisos asumidos con la comunidad internacional, debe permanecer en el euro. Pero todo parece pendiente de un hilo: el de las nuevas elecciones del 17 de junio. «Es una cita crucial para Grecia y para Europa», dijo Monti.

Para el premier británico, David Cameron, ese voto es de hecho un referendo sobre el euro.

Agencia Ansa

Dejá tu comentario