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Cumbre en París para salvar la eurozona

De la reunión de Merkel y Sarkozy deberán salir, asimismo, propuestas concretas al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, para reforzar la situación en la eurozona, añadió Steegmans. Merkel está de regreso en Berlín desde principios de semana, tras unos días en el Tirol, pero sigue oficialmente de vacaciones hasta mañana, en que asistirá al acto central del 50° aniversario de la construcción del Muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961.
Steegmans reiteró ayer mismo que la de mañana será la primera aparición pública de Merkel tras sus vacaciones, en respuesta a las reiteradas exigencias de la oposición socialdemócrata a su reincorporación al trabajo para tomar las riendas de la crisis. El popular diario «Bild» dedicaba ayer su segunda página a la ausencia de Merkel, con la pregunta en grandes titulares: «¿Por qué calla la canciller?», estampada sobre la silueta en negro de la jefa del Gobierno.
El rotativo, tradicionalmente afín a los gobiernos conservadores, aludía a los «terremotos bursátiles» y al «drama del euro», para recordar las gestiones telefónicas de Merkel con Sarkozy y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, la semana pasada. «Bild» relacionaba la actitud de Merkel con su «estilo de Gobierno» y razonaba que otros líderes, como Sarkozy o el presidente estadounidense, Barack Obama, no habían precisamente tranquilizado a los mercados con sus intervenciones públicas recientes.
Al margen de críticas externas o alusiones en los medios, Merkel deberá afrontar a su regreso las divisiones en su propia Unión Cristianodemócrata (CDU) para la ratificación de lo acordado en la cumbre del 21 de julio. El líder de las juventudes de la CDU, Philipp Missfelder, llamó estos días a convocar un congreso extraordinario del partido para someter a su voto el paquete de rescate, ante los recelos de las filas conservadoras por parte de lo acordado entre los líderes.
A esas disonancias se suman las provocadas por la reciente propuesta de su ministro de Economía y vicecanciller, Philipp Rösler, para la implantación de sanciones automáticas en los países de la eurozona, así como unos «test de solvencia» a sus economías. Tales mecanismos de sanciones automáticas chocan con lo hasta ahora defendido por su colega de Finanzas, Wolfgang SchTMuble, lo que a su vez ha abundado en las críticas reticentes al equipo de Merkel por falta de cohesión interna.
Agencia EFE


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