2 de febrero 2009 - 00:00

Cumple 10 años el “paraíso” chavista

Caracas - El presidente Hugo Chávez cumple hoy diez años en el poder y tiene la intención de seguir al timón de Venezuela al menos otra década más porque cree que le falta más tiempo para afianzar su «revolución socialista», pretensión que suena a esperanza para unos y a amenaza para otros.
Es un momento crucial para el futuro del proyecto que abandera Chávez, que el 15 de febrero se juega gran parte de su capital político en un referendo con el que busca eliminar el límite a la reelección de cargos públicos, desde el presidente de la República hasta todos los mandatos de elección popular.
Apurado por una crisis económica mundial que ha derrumbado los precios del crudo, vital producto de exportación del país, y una oposición fortalecida tras ganar algunas gobernaciones y alcaldías clave en las regionales de 2008, Chávez lanzó una «guerra relámpago» para aprobar una enmienda a la Constitución que le abre las puertas del poder más allá de 2013.
Panorama
Pero, aunque su popularidad ronda niveles del 60% y su aceptación es muy elevada sobre todo en los estratos más desfavorecidos del país, las encuestas muestran un reñido panorama semanas antes de que el país vuelva a las urnas.
«Sin Chávez, lo pierdes todo», reza la campaña oficialista para animar la participación de sus bases en los comicios, luego de que en 2007 la alta abstención entre los simpatizantes del presidente llevó al traste una amplia reforma de la carta magna que ya incluía la posibilidad de reelección continua.
Para el Gobierno, diez años de gestión revolucionaria han significado un descenso de 17 puntos en los índices de pobreza y un aumento del índice de desarrollo humano a 0,84 desde el 0,69 en 1998, cuando Chávez llegó al poder; todo esto gracias a masivos programas sociales que han atendido áreas como la salud, la educación y la alimentación.
Sin embargo, sus críticos rebaten esta avalancha de cifras positivas con una sola explicación: un espejismo de bienestar consumista al calor de un boom petrolero sin precedentes que se desinflará al compás de la baja del precio del crudo, con el consecuente efecto sobre las reservas internacionales acumuladas por el país.
«Chávez les ha prometido un paraíso a los venezolanos y ese paraíso, que él llama socialismo, depende de que el petróleo esté a más de 120 dólares», dijo el novelista Alberto Barrera, autor de la biografía «Hugo Chávez, sin uniforme».
Según analistas, aunque la actual administración supo repartir los réditos de la bonanza energética mejor que sus predecesoras, volvió a fracasar en utilizar esa renta para acometer reformas estructurales que diversificaran el aparato productivo creando fuentes de desarrollo sustentables.
«Chávez les dio a los pobres una experiencia de poder y una conciencia de su poder dentro de la sociedad inéditos en Venezuela. De ahora en adelante no va a haber agenda para el país que no entienda que nuestra primera tragedia es la desigualdad», explicó Barrera.
Más de una decena de elecciones en diez años han multiplicado la participación del ciudadano en el debate político, pero este frenético devenir electoral también ha sido epicentro de una constante polarización, que ha puesto al país en un estado de tensión permanente.
Para sus críticos, en esta última década también hay retrocesos que no pueden ser reflejados en índices o tablas: pérdida de independencia entre los poderes, socavación y desprestigio de las instituciones y una ineficiencia gubernamental que disparó la inseguridad y la corrupción.
Sus más acérrimos detractores claman sin dudar que Chávez es un dictador en ciernes que busca implantar en el país socio de la OPEP un modelo comunista similar al de su amigo y aliado cubano Fidel Castro. Pero algunos expertos atribuyen a sus adversarios parte del enorme poder que ha acumulado Chávez en estos años, en los que un intento de golpe le permitió «depurar» las Fuerzas Armadas, un paro para forzar su salida del poder le dio el control de la industria petrolera y un referendo activado por la oposición para revocar su mandato relanzó la popularidad del gobernante.
Todavía el mercado político venezolano carece de un liderazgo alternativo a Chávez y, pese a tímidos avances, los partidos que le adversan siguen fragmentados, débiles y sin un proyecto definido para desbancar en las urnas en las próximas presidenciales de 2012 a la «revolución bolivariana».

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