10 de diciembre 2008 - 00:00

Cumplen veinte gobernadores un año (turbulento) de gestión

El conflicto entre Cristina de Kirchner y el campo obligó a los gobernadores a incómodos alineamientos con la Casa Rosada, que por caso tomaron la forma de un acto de reivindicación de la Presidente frente al Congreso Nacional.
El conflicto entre Cristina de Kirchner y el campo obligó a los gobernadores a incómodos alineamientos con la Casa Rosada, que por caso tomaron la forma de un acto de reivindicación de la Presidente frente al Congreso Nacional.
No sólo Cristina de Kirchner transita por estas horas por el primer aniversario de su gestión, con los claroscuros que todo balance conlleva: también veinte gobernadores cumplen esta semana sus primeros 365 días al frente de los destinos de sus comprovincianos, en lo que fue un año de turbulencias, signado por el conflicto con el agro, la escalada de protestas salariales y el impacto de la crisis financiera mundial.

Los únicos que no integran ese lote de caciques provinciales -que protagonizan una celebración agridulce- son los líderes de Corrientes y Santiago del Estero (con cronograma electoral desfasado, producto de las intervenciones federales); y de Tucumán y Tierra del Fuego (con asunciones el 29 de octubre y 17 de diciembre de 2007, respectivamente).

El resto se calzó la banda del poder entre el 8 y el 11 de diciembre del año pasado, y todos asistieron a la unción el 10 de diciembre de la sucesora de Néstor Kirchner.

No fue un período fácil para los mandatarios, ocho de los cuales en rigor protagonizan una continuidad en el poder porque fueron reelectos.

De hecho, el grave enfrentamiento de Nación con el campo, disparado desde marzo por las efímeras retenciones móviles, pulverizó el tradicional y diplomático impasse en materia de cuestionamientos con el que se suele recibir -al menos por unos meses- al nuevo cacique provincial.

Esa puja signó al interior tanto por la manera en que los gobernadores se vieron forzados a alinearse con una u otra de las partes, como por el impacto recesivo que los piquetes ruralistas generaron.

Otro de los ejes del año fue la oleada de protestas salariales -al ritmo de la escalada inflacionaria que el polémico INDEC insiste en desconocer-, lo que obligó a los Ejecutivos a disparar hasta tres aumentos de sueldos, pese a la estrechez de las cuentas.

Sobre el final de este año, en tanto, el inevitable impacto negativo de la debacle financiera mundial en las arcas públicas -por la desaceleración de la coparticipación y de la recaudación- y en las economías regionales (con caída del consumo, parálisis de la producción y despidos) profundizó el preocupante escenario.

Esa será, precisamente, la mochila con la que deberán encarar el electoral 2009. Por de pronto, avanzan las provincias desde las últimas semanas en paquetes de medidas anticrisis para controlar el gasto e incentivar la producción y el consumo, en un intento de domar los coletazos de las turbulencias internacionales.

La complicada agenda que debieron enfrentar los mandatarios -que también impactó de lleno sobre la Presidente- los obligó tempranamente a profundizar públicamente su política de alineamiento o no con la Casa Rosada, sobre todo en lo que respecta a la pelea con el campo.

Esa decisión no fue gratuita, ya que en algunos casos derivó en represalias de Nación en materia de envío de fondos, que castigaron sobre todo a Catamarca y Corrientes -gobernadas por los ex radicales K Eduardo Brizuela del Moral y Arturo Colombi, respectivamente-; a Santa Fe (con el socialista Hermes Binner) y a Córdoba (aunque luego el justicialista Juan Schiaretti logró recomponer relaciones).

De ese ramillete de figuras críticas partieron además los principales planteos a Balcarce 50 en torno a la necesidad de discutir un reparto más justo de fondos coparticipables, aunque la preocupación se hace extensiva a todos.La agenda de temas que signó las gestiones de los gobernadores también tuvo como uno de los ejes prioritarios al flagelo de la inseguridad, sobre todo en las provincias grandes. En el lote de preocupaciones se sumaron además, por caso, la necesidad de hacer frente al impacto de la creciente inflación (hoy, suavizada) y a la crisis energética nacional, además de postales de coyuntura (como los incendios forestales y las quemas de pastizales).

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