23 de marzo 2011 - 00:00

Cupón, inmune: avanzó otro 1% en una jornada negativa

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
Aparecen en el mercado algunas señales preocupantes que hay que seguir. El dólar «contado con liquidación», el que se utiliza para fugar capitales y los operadores llaman «contado con liqui», sigue creciendo y cada suba marca un récord de precios absoluto: esta vez cerró a $ 4,24, valor que se forma triangulando bonos, pesos y dólares. Los inversores se están retirando porque el mercado se redujo a un puñado de opciones encabezadas por los cupones, que subieron el 1,20%, seguidos por los bonos en dólares de mediano plazo que rinden más del 9%.

Los títulos en pesos desaparecieron de los portafolios porque nadie ignora que la inflación va a seguir siendo subestimada; es parte de la campaña electoral. El INDEC seguirá informando que la suba de precios es menor al 10% anual y que el crecimiento supera el 9,20% anual.

Ante estos datos, los inversores salen de los bonos que indexan por el CER y se pasan a cupones PBI que pagan la renta de acuerdo con el crecimiento del país, dato que está también alterado porque el deflactor con el que se lo calcula es el del costo de vida del INDEC. Esta mala medición le cuesta al Gobierno más de u$s 200 millones de los que debería pagar por renta de los cupones. Un gasto de campaña demasiado caro.

Riesgo

Los bonos en pesos han pasado a ser un activo de riesgo. Es un mercado de pocos operadores donde todos entran y salen rápidamente para hacer ganancias cortas. Los que tenían títulos en moneda local son los que se pasaron a dólares y vía «contado con liqui» los están enviando al exterior. Hasta diciembre pasado, este dólar valía casi lo mismo que el mayorista que cerró en el Forex-MAE a $ 4,042. Se estima que el ritmo de salida de capitales es de u$s 1.700 millones mensuales.

Mirar el precio del «blue» no aporta tanto como seguir al «contado con liqui». El mercado marginal de contado se ha convertido en una plaza muy reducida donde el dólar se negoció a $ 4,15. La plaza mayorista oficial tampoco es un indicador de turbulencias porque el Gobierno la ha transformado en una isla. Alejó a los compradores y dejó sólo a vendedores que no tienen otro remedio que vender en blanco porque son exportadores y están muy controlados. Al restringirse las importaciones y al disuadir a cualquier empresa o particular de comprar en esta plaza, sólo el Banco Central adquiere divisas.

Reservas

Por caso en esta rueda compró más u$s 100 millones porque la oferta de los exportadores no encontró demanda. Los vendedores entraron tarde a un mercado muy plano. Las operaciones fueron elevadas por esta intervención del Central. Después de estas compras de la mesa de dinero de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont, las reservas subieron u$s 68 millones a u$s 52.470 millones.

La Bolsa tuvo un día de cautela. El Merval de las acciones líderes perdió un 0,30% y el monto de negocios tuvo un crecimiento leve a $ 50 millones. De todas maneras en un mundo volátil, las acciones lucen porque hay inversores que se animan al riesgo. Esto explica los violentos cambios de precios y el escaso monto de operaciones.

Es difícil hacer predicciones, pero los frentes que se abrieron para los inversores hacen que la toma de decisiones sea compleja. Deben estar pendientes de Japón, los países árabes, China, Europa y el precio del petróleo. Se vienen épocas para ganar o perder mucho dinero. Los conservadores van al oro y a los bonos del Tesoro de Estados Unidos; los que asumen riesgos, a las acciones.

Dejá tu comentario