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Cupones bursátiles
En comparación con esto, todos los medios del mundo reprodujeron la referencia al famoso «esquema Fonzi». Que no es otro, en su esencia, que el mismo que constituyó una epidemia hace una treintena de años en Buenos Aires y que recibía el nombre de «la cadena del cheque». Método que ingresó a todas las casas de familia y donde aparecía la tentadora «manzana», para darle un mordisco. Cada participante que ingresaba con su cheque tenía que aportar dos amigos más a la cadena. Y así se iba construyendo una pirámide: con el imposible argumento de resultar ganancioso para todos. Hasta que el esquema termina por explotar y la lista de heridos y quejosos se multiplica.
Pero ¿y qué decir del gran John Law?, a quien se considera una especie de «inventor del crédito». Y que mucho antes que Fonzi y su esquema, había endulzado ojos y oídos de los franceses: haciendo creer que en California -el nuevo mundo- las minas de oro estaban casi a «flor de tierra», sólo esperando por visitantes de Europa que fueron a hacerse ricos.
No importan las épocas, los modernos podrán utilizar todas las avanzadas computadoras que quieran y creerse los más vivos de la historia. Hasta que se demuestra, como nuevamente ahora con este caso, que los seres humanos respondemos del mismo modo ante las mismas circunstancias. Y que si aparecen las «gangas», las retribuciones muy tentadoras, terminamos por ingresar al circuito y que nos conviertan en picadillo.
Saldrán ahora también los heridos y quejosos, gritando por sus inversiones hechas papel picado por un estafador actual, que aplicó la misma receta de toda la historia humana: especular con el deseo de fortuna y codicia desmedida de los aportantes. En esta larga lista, leíamos, rodaron cabezas de banqueros. Inclusive los inexpugnables suizos cayeron dentro de la maquinaria instalada. Y con el simple artilugio de ir pagando intereses a unos, con depósitos de los siguientes incautos.
Y la rueda del mundo continúa girando en redondo, mostrando que todo se hizo. Todo vuelve. Lo malo también.


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