26 de diciembre 2008 - 00:00

Cupones Bursátiles

Como es fin de año, y la cuestión está que arde en todo el mundo, aparece el clásico «concurso» virtual de todo tipo de analistas y economistas que dejan sus predicciones para el año entrante. Pero esta vez
el agregado es más emocionante porque incorpora tener que hacer pronóstico acerca de la crisis y su vigencia.
Contra los que prefieren opiniones de jóvenes gladiadores, con la sangre caliente, pero pocas batallas sobre el lomo, nosotros nos quedamos con los «viejos de la tribu». Que igual pueden equivocarse, pero al menos pueden dar por referencias al haber participado de cuerpo y alma en otras crisis (y no sólo haber leído sobre las mismas). De paso, conviene poder encontrar algún concepto que aliente en lo inmediato, porque el ver el día tras día ya es suficiente fuente de depresión, con la realidad que se respira.
Y, de última, impone la semana navideña que tengamos cierto ánimo de esperanza -que lo bursátil es cultor de pensar un futuro mejor- y, para ello, encontramos a nuestro conocido Alan Greenspan. Digan lo que digan, de los primeros en dar la alerta firme sobre lo que se venía, aunque ahora muchos aparecen como pioneros de las alertas sobre la crisis. Fue en su momento un pesimista acerca de las economías y los mercados. Y ahora se ha jugado con un pronóstico «en corto», que constituye el plazo más breve de los que hemos leído: para encontrar un quiebre a la situación.
«Considerando la naturaleza humana -dice Greenspan- podremos observar una reversión de la tendencia negativa, dentro de los seis a doce meses...».
Dan ganas de pensar en seis, pero es la hipótesis de máxima dentro del pronóstico. (Cuando llegue el momento de observar una estabilidad en los precios de los bienes inmobiliarios, también resultaría la señal para confiar en que las economías hallen una meseta estable. Y el fincar el análisis más en «la naturaleza humana» que en complicados cálculos y artilugios sofisticados es un punto interesante. Salta a las claras que Greenspan se basa esencialmente en las expectativas de
los individuos y en lo que precisan para deponer actitudes negativas, para tomarlas en favorables. Que es lo que siempre han rescatado de los ciclos los hombres de más talento. Lo mismo que sucede para interpretar las fases del mercado bursátil, pendientes siempre del estado de ánimo antes que de los números y las fórmulas. Ojalá acierte.

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