Da toda la sensación de que hay ávidos ojos depredadores, vigilando a las presas -especialmente si son de servicios, o de energía- desde apropiados montículos oficiales. Lo de TGN y su anuncio a la Bolsa de Comercio, respecto de no hacer frente a una obligación, resultó el caso testigo que puso en alerta a la comunidad empresaria. Al tiempo que una presa conseguía huir de las filosas garras, Edelap, de improviso vino el ataque al lomo de TGN. Decir, entre otras cosas, que «el default puede poner en peligro el servicio que presta...», alcanzó una nueva marca máxima de conceptos pueriles. Y superando la inmediata anterior, un rosario de estupideces de cuando se justificó el asalto a las AFJP.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De ser así, cuando se produjo el default masivo de obligaciones privadas, cuando nuestra última crisis en 2001, ninguna empresa podía haber seguido sirviendo, o produciendo. Sin embargo, la reunión con acreedores fue enhebrando distintos modelos de repactaciones. Y cada sociedad encontró el modo de reacomodar sus pasivos y tomar nuevas obligaciones. Es imposible pasar de largo sobre un hecho esencial y es que, las empresas de «servicios» vinieron siendo sometidas a asfixiantes tarifas a lo largo de estos años, con reuniones y acuerdos que nunca obtenían la última firma y eran postergados de modo hasta burlón, por sucesivos funcionarios de segundo orden. Se habla de que pueda «ser inviable», algo que no debería extrañar mucho. Por más que suena a ridículo que un negocio tan simple, como el de transportar gas y cobrarlo, pueda no ser rentable. En nuestro medio esto suele ocurrir. Y el haber llevado las cosas a un embudo, hasta hacerlas imposibles de dilatar, muestra también el castigo recibido. Justamente cuando en plena crisis mundial se trata de ayudar a los consumidores, el Gobierno ya tuvo que comenzar a aplicar la actualización tarifaria.
Por no ver que era mejor ir produciendo avances graduales, en los años buenos, debe ahora tirar sobre el presupuesto de la gente actualizaciones que caen como un martillazo.
El hecho es que se metieron con una que pertenece a la comunidad bursátil, armando un revuelo de aquéllos con las primeras informaciones sobre «intervención». Tema de orden financiero que, además, debe encargarse de arreglar el grupo de control, de una compañía privada. Obviamente, todas las que pertenecen al rubro han puesto las barbas en remojo.
Dejá tu comentario