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CUPONES BURSÁTILES
Se dirá, con razón y a la vista de los ratios económicos, que los balances de las sociedades tendrán desde ganancias bastante menores, hasta pérdidas, directamente.
Y seguramente que debe ser así, porque de lo contrario no se estaría hablando de crisis en todas partes. Pero, salvo ciertas excepciones que son infaltables, el grueso de las compañías alcanzará el otro lado del río. Los índices de producción retornarán a sus marcas históricas, en plazo prudencial. Allí los precios de los activos, de las acciones mismas, habrán dejado hace bastante sus pisos inferiores de la crisis. Porque donde surjan algunas primeras señales -imperceptibles para el común de la gente- los mercados las detectarán de inmediato. Y a partir de allí, comenzará otro «ciclo», donde ya la caída en la tendencia no estará en el menú de las Bolsas.
Aunque aparezcan, en la función natural de evitar disparadas verticales, alimentadas por los que descreen de la reacción y esperan que todo vuelva al piso más bajo.
Hay una seguridad histórica en todo esto y es que lo que puede suceder, ya se ha visto antes. No una, muchas veces.
Y el mundo siguió andando. Y cuando las heridas se pudieron suturar, siempre se salió hacia adelante. No buscando en el cofre de los recuerdos y los estantes llenos de telaraña, nombres y teorías que sirvieron para unas zonas de la historia, pero que no aguantan ser traspoladas -idénticas-, aunque puedan haber dejado conceptos básicos que servirán siempre. Seguramente, pensamos, tanto Adam Smith, o Marx, habrían reacondicionado lo suyo acorde con el mundo, y los de ahora deben hallar soluciones, sin cargarle el «muerto» a los de antes. Que ya hicieron lo suyo.


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