27 de febrero 2009 - 00:00

CUPONES BURSATILES

Las últimas declaraciones, tanto de Bernanke como del propio Obama, son para alarmar mucho más que para encalmar operadores de mercados (y público en general). Son dos versos de un mismo poema: «Todo va a mejorar, a menos que empeore». Como si un inversor dijera que la Bolsa va a subir, a menos que siga bajando. Lo del presidente lanzando una especie de problemas sobre que «Estados Unidos será más fuerte que antes...». Los dichos del titular de la Reserva Federal -es increíble, además que siga estando allí- queriendo afirmar que «si todo lo hecho sale bien, en 2010 empezará la mejoría». Por otra parte, esa rueda espectacular del martes y donde -desde aquí- nos preguntábamos qué bicho les había picado en Wall Street como para generar un repunte de casi el 4% ese día, rastreando novedades, lo único que se había conocido resultaba un dato en contra: que la «confianza del consumidor», a la que ellos dan mucha relevancia, había caído bastante por debajo de lo que se esperaba.

Y lo otro era, solamente, esa expresión de Bernanke demostrando que todo es a puro entusiasmo, pero que no tiene siquiera idea aproximada de qué resultado obtendrán con la inyección de dólares efectuada.

Seguía en danza lo que resultaría todo un símbolo de su decadencia: Estados Unidos procediendo a nacionalizar la banca privada. Aunque se utilice el subterfugio, ya insinuando, de denominarlo una «intervención estatal» y eludiendo la palabra cruda y esencial, a todos quedaría claro que la nacionalización se habrá realizado. Y en eso andaban cuando la rueda del martes salió como si le hubieran puesto un picante en la comida a los intervinientes. Pero el miércoles todo volvió al camino de lo turbulento, cayéndose en gran parte de la rueda, trepando a la cornisa sobre los finales, y dejando en un marco,lo que sucedió la fecha previa.

Buenos Aires tiene dos tonos para tocar su melodía. La que llega del Dow Jones. Y la que le marca la partitura de una Tenaris que es un «tanque» todo terreno y que tanto puede pasarle por encima al Merval, como si fuera un médano, o acariciarlo y aportarle la esencia de un repunte. Para colmo, en lo interno pertenece a un grupo empresario que está en el ojo de la tormenta en su relación con el poder. Eliminarlo con una burda excusa, de una licitación sobre caminos, fue toda una muestra de cómo está la situación. Y en la rueda del miércoles, Tenaris se precipitó con un 5% de derrape, arrastrando todo.

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