27 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

La crisis se está poniendo cada vez más interesante, no desde el bolsillo, pero sí en lo que hace a los giros que va tomando la situación. Desde adentro del volcán, los Estados Unidos, y en la muchedumbre que mira desde afuera y -por ahora- se ha dedicado mucho más a ayudar a levantar al campeón que perdió el invicto que a tratar de pegarle para rematarlo. Son los que están hartos de «hacerle el aguante» y si bien no lo dicen de modo tan crudo, ya lo empiezan a demostrar. Y adentro, cada vez se conocen más novedades que eran impensables en quien lucía el título de ser el país «rector». Solicitar superpoderes, como lo han hecho esos funcionarios de Obama, acaso nos delate la enorme carencia de materia gris que ha invadido también al -hasta ahora- país más poderoso.

Y que, sin dudarlo, se puede dar como el verdadero gen de esta crisis del siglo XXI, donde ni los delincuentes financieros, ni los vigiladores de tales delincuentes, para llegar a los que se dicen más reputados analistas y auditores de las economías son, lo que aparentaban ser que eran. Y en cuanto aparecieron las vacas flacas, como en todo ciclo, revisan viejos libros y nombres ilustres para ver si hallan una idea.

Los chinos, los más astutos, al tiempo que compran «bonos americanos» ya deslizaron una estocada, suave, para ver de qué modo se recibiría en el mundo: la idea de cuestionar al dólar como moneda de reserva. Que, obviamente, mereció una respuesta casi airada de los cuestionados. Pero, hete aquí que el propio Fondo Monetario dio la sorpresa diciendo que tal asunto bien merece ser tratado. Y otros se dirán ya: ¿y por qué no?

Esto promete mayores emociones, capaces de quitarle rating a la propia crisis. Mojarle la oreja al rey ya no luce tan impensable como lo fue antes de esto. Es lo que hace temer por el más allá de la crisis, aunque todos suspiramos por el día y la hora donde se levante un anunciador y diga: a partir de ahora, terminó la crisis. Para complacer a historiadores, que siempre buscan la fecha precisa para colocarles de principio y de final a los procesos. Desconociendo que no las hay, porque los distintos estados del ciclo se van fundiendo unos con otros. Esto no empezó por el primer tipo que no pagó una hipoteca, o la primera baja del Dow. Y tampoco se hará una frontera nítida en la salida. En fin, hay mucha agua hirviendo en torno de lo bursátil y el inversor no debería dejar de prestarle atención, porque en esas aguas se cuece todo.

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