31 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Todos los comensales, que estuvieron en el gran festín del crecimiento desbordado, ahora optaron por dar vuelta la página y reclamar al Estado en el centro de la escena. Como una especie de aparato omnipotente, capaz de traer un nuevo orden, eliminar los excesos y desvíos, y retornar la lozanía a países de semblante ajado. El eterno golpe de péndulo, que tanto conocemos los del ambiente de mercado bursátil, de donde se puso de «todo sigue estando barato», a otro nivel en el que: «nada vale nada». Y estaremos condenados a repetir la historia de los tremendos déficits estatales, el dominio pleno de la burocracia que devora y se ensancha en sus organismos, con los excesos y desvíos que estarán presentes igual, pero bajo el ropaje del oficialismo de turno.

Ya se han alzado también las voces sobre «nacionalizar toda la banca». Y en la semana, el recuadro de color le correspondió al presidente de Brasil. Lula determinó que la culpa era «de los rubios de ojos azules...», todo un caso para los que estudian discriminaciones.

Porque esto sería el reverso de haber dicho: «los negros de ojos marrones...», que hubiera merecido inmediata reprobación, de entidades que persiguen la figura del racismo. Pero, al parecer, se trata sólo acerca de un color de piel. Falta la gran expresión, que quizás aparezca de esta reunión multitudinaria de los grandes personajes del mundo, en el G-20, y esto sería: «Voto por suprimir los mercados...». Y así, el Estado se encargaría de todo, en todas partes. Cuán interesante sería poder hacer una representación virtual, de lo que resultaría el mundo bajo tales designios.

Tal vez la gente de Al Gore, que tan buen trabajo realizó mostrándonos hacia dónde marcha el planeta con los excesos ambientales, podría encargarse de proyectar una evolución terráquea apoyada en los principios que están proponiendo, al seguir incorporando supuestos soluciones que convergen, todas, en lo que haga el Estado.

Ya vemos lo que está haciendo en Estados Unidos, donde no pasa semana sin que Obama anuncie una nueva partida rescatando a algún sector. Y volviendo después sobre otros recuperados que solicitan más rescate. La máquina de hacer dólares sin respaldo trabajando a «full», desoyendo críticas. Y esa posición radical, de sacar al dólar como «moneda de reserva» mundial. Un pedido menos drástico parece más sensato: buscarle un «anclaje» a la moneda internacional, que empezó siendo con el oro, se pasó al PBI... y terminó en nada. ¿O no?

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