6 de mayo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si jugamos con las diferencias que muestran las cuentas de nuestro mercado, comparando lo dejado en abril con puntos de referencia cercanos -febrero o noviembre, en el corto plazo. Y finales de 2007, en el largo- o alejados de la actualidad, esto nos trajo consigo una consideración complementaria. De paso, porque en la primera rueda de mayo, el Merval dio un salto relevante en sus niveles. Y trajo consigo el haber superado holgadamente la línea de frontera de los 1.300 puntos, para aterrizar -al cabo de la rueda del lunes- en los 1.352. No importa tanto si esto lo sostuvo en ruedas siguientes, sino que lo valioso es haber «testeado» un terreno al que conocía desde mucho tiempo antes, pero que había tenido que abandonar empujado por la ola bajista. En el pasaje de setiembre de 2008 -con el índice en 1.598 puntos- al cierre de octubre, un mes después, la corrección resultó grave, porque se aterrizó en sólo 1.019 unidades. Y en la rodada, la zona de los 1.300 se hizo polvo. Así que el lunes, el «replay» sobre el índice nos ubicó unos siete meses atrás. Con el avance se siguen acortando distancias, aunque los porcentuales son crueles...

«En la bajada -decía J.M. Fangio- no hay freno que aguante...». Una verdad automovilística, que los operadores de Bolsa deben comprobar en carne viva, cada tanto.

Sucede que «la bajada» no muestra una fachada tan distante, como lo es cuando se presenta la reversión insinuante y hay que recobrar lo perdido.

Si tomamos aquella marca Merval de final de 2007, con sus 2.151 puntos, y queremos saber cuánto perdió el índice hasta este lunes pasado de 1.352: el porcentual nos habla de un número casi para entusiasmar, como que no es tan lejana la brecha. En efecto, el retroceso se mide en un 37%, nada más. Pero una cuestión es ver de arriba abajo. Y muy distinto, si se observa desde el llano -donde estamos- a la cumbre. Siempre, en puntos, esa brecha se mantiene inalterable en las 800 unidades -en términos redondos- de diferencia. Pero, para poder ir escalando, el trabajo -en porcentual- resulta mucho más alejado.

Partir de 1.352 y arribar a conjugar la diferencia, hasta los 2.151 de 2007, llevará nada menos que un 60% de evolución del índice.

Se dirá, con razón, que en definitiva la distancia es de 800 puntos. Cierto, pero en la práctica sabemos que crecer un 60% es duro. Y que las bajas son mucho más veloces que las alzas. Es así.

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