6 de agosto 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Tras la primera rueda de agosto, el trencito bursátil internacional mostró una bien delimitada fila de vagones. Si bien en el ranking global prosigue siendo la Bolsa de China la cómoda puntera, con un espectacular 90% de rendimiento en siete meses, no es menos cierto que corre por ramal separado y donde todavía no resulta guía para nadie, incidencia cero, fuerza de arrastre en el mundo: ninguna. Pueden las demás bajar con fuerza, ella subir a solas. O si se le ocurre tener un derrape, el resto de los índices actúa en otra dirección. Y mejor que así siga resultando, porque cuando se habla de quién puede resultar el siguiente rector mundial, se pone el acento en la economía china, pero se deja de lado que la conducción política se asienta en el principio de autoritarismo absoluto (y con periódicas muestras de escarmientos que se dispensan a los que osan salir del sendero).

En el convoy que conforman los otros mercados, la que encabeza la lista es la humilde «Bolsita» de Buenos Aires. Al 65% de rendimiento -en siete meses- había llegado después de la primera rueda de agosto, dejando claramente segunda a la plaza de Brasil -con el 49%-, terce-ro al IPSA de Chile -con el 38%-, y cuarto quedó el Mexbol -mexicano-, con un 24%.

Fuera de nuestra región, que está siendo la más suculenta (por muerte), aparecen tanto el Nikkei -con un 17%- como Madrid en un nivel similar. Y por más que tomen al Dow Jones por partes, para decir de su excelente recuperación, lo cierto es que la «locomotora» del mundo empuja desde atrás. Y que el año que transcurre la observa como «vagón de cola», dejando en siete meses menos de un 6% de rendimiento. (Un desastre, digan lo que quieran...).

Viene peleando el último puesto, el «descenso directo», contra la pésima actuación también de los índices de Londres y de Francia -nada menos-, otros dos del Primer Mundo bursátil, que se arrastran por 2009.

Ésta es la simple realidad de la estadística. No se trata ni de dorar la píldora, ni de hacer recursos dialécticos. Hasta aquí existe un solo polo bursátil de gran rendimiento, dentro del ejercicio. Y compuesto por una trilogía sudamericana, con Merval a la cabeza, seguido del Bovespa y el IPSA. Esto también da para preocuparse bastante: porque si la diferencia de rendimientos es tan enorme (diez veces se ganó en el Merval lo que se ganó en el Dow), puede sobrevenir un «pasar por ventanilla» inesperado, cobrando las fichas y llevándolas a otra parte.

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