15 de septiembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Curioso conjunto de noticias relevantes del pasado, que cubrieron páginas en los medios de la pasada semana. Obviamente, la tragedia de las Torres Gemelas resulta ya un clásico de los recordatorios anuales. Pero, además, ha quedado fija como un mojón en la ruta de los mercados la caída del 15 de setiembre de 2008 -justamente hoy- del banco de inversiones Lehman Brothers (que bien merecía tener parentesco con nuestra entidad caricaturizada como «Curros Brothers»). La nuestra la inauguramos a inicios de los 90 y el nombre elegido, singular coincidencia, fue muy parecido al banco que quedó como el mayor desastre financiero de la historia. Pero, el hecho es que parece haberse forjado un acuerdo tácito -al menos periodístico- en determinar que el derrumbe de Lehman resultó el gran causal de lo que vino después. En tal caso, habría que suponer que de haber radicado un salvataje en tal entidad, lo siguiente hubiera sido un problema resuelto.

Esta es una tradicional manía de los historiadores, de todas las épocas, en encontrar un nombre, un detonante bien determinado a quien pasarle la gran factura. Esto también retrata el modo, que comenzó siendo de exagerada tragedia (recuerde el lector cuando se comparaba a esta crisis con la mucho más terrible de 1930 y en la que la verdadera hambruna asolaba al mundo). Y a medida que pasaron los meses se fue olvidando el análisis -y los remedios para purificar el capitalismo- crudo y profundo, para terminar en lo superficial de fijarle una fecha, y un explosivo, a la que habrá que acostumbrarse a ver repetida todos los años.

Dentro de unos cuantos años, nuevas generaciones de estudiantes es posible que se queden con la imagen de que esta crisis monumental se podía haber evitado salvando a una gran entidad a la que se dejó caer. «Los que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo...», dice una vieja máxima. Agregaríamos que los que no se dedican a revisarlo -y purgarlo- acaso estén condenados a repetirlo, casi de inmediato. Se ha venido hablando de medidas, de regulaciones, de suprimir los fastuosos «bonus», pero la corporación de banqueros ha encontrado fuerzas para rearmarse. Y hasta para discutir y comenzar a oponerse a reglas que les quieran incorporar. Cuando, en verdad, deberían estar de cabeza gacha y afrontando juicios públicos. Los «Curros Brothers» atacan de nuevo: mejor cuidarse.

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