24 de septiembre 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

El modo de aferrarse a las posiciones, sin siquiera producir la ondulación de una clara «toma de utilidad», nos resulta el aspecto más impactante de una evolución del índice argentino, que tiende a poner más distancias con los demás.

Con todos, no solamente con los mercados pares, o regionalmente vinculados. El Bovespa alcanzó a Shanghai y, entre los dos, quedaron en persecución de un Merval que asemeja a un «terminator» bursátil.

El cúmulo de volumen, por rueda, delata todos los días esa singular imagen, de proseguir la trepada en precios y quedarse siempre en la misma base negociada.

Acaso menos, porque si hay alguna mejoría en los montos se debe también al incremento en cotizaciones.

Todo organismo vivo -la Bolsa lo es- debe digerir, tomarse un resuello, respirar, producir el clásico «cambio

de aire» de los deportistas. Pues, que nuestro mercado no lo produce y salvo algunas ruedas de débiles amagos bajistas, o simples estados de meseta, no acusan la llegada de una oferta dispuesta a concretar la diferencia: la «ganancia realizada», pasando de papel a efectivo. Da la sensación de que predomina el temor entre los operadores a bajarse de un tren que sigue su marcha y a ramas del índice que crecen y se retroalimentan, para crecer más.

Y la gente, el ciudadano común extrabursátil, tan lejos de todo. Imaginar, en otra época, un avance del año que se coloca a un paso de duplicar lo invertido y en menos de nueve meses es traer la postal de recinto abarrotado de público y las calles aledañas también. Ni siquiera los noticiarios están enviando cámaras para reflejar el suceso, acaso a sabiendas de que encontrarán un escenario tan mortecino como si existiera una Bolsa en caída.

Terminado el calor sobre el dólar, apagados los rendimientos a plazo fijo, el mercado encontró un «nicho» muy rico en proteínas y allí se instaló un movimiento de circuito cerrado, donde no existe una gran demanda: solamente una tan rígida posición de la oferta. Y donde la escasez de «papel», es la constante semanal. No hay novedad, aunque resulte adversa, que haya podido generar un período de dudas -y de ventas- que produzca el recambio de manos.

Ya habiendo vulnerado

fácilmente los «2.000» puntos, sin oposición, cuesta imagi-nar dónde hay un techo. Pero lo hay.

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