- ámbito
- Edición Impresa
CUPONES BURSÁTILES
Esto es lo que tiende a transmitir todavía mayor confianza y entusiasmo a los intervinientes en el mercado de riesgo: que no existen señales concretas, sucesivas, capaces de hacer ver la aparición de la zona peligrosa y donde ya todo induce a tratar de ponerse a reparo. Al conjuro del «dólar dulce», del dinero barato, todos los activos continúan su danza favorable. Y hasta pueden convivir especies que en épocas más normales suelen excluirse mutuamente: como la acumulación de oro, atesoramiento puro, con mercados de riesgo que siguen en el avance. En medio de estos extremos de inversión y/o refugio clásico todo bien transable puede ser apetecido con tal de sacarse de las manos -y reservas- a la moneda universal, que tan debilitada se percibe.
Pensar que el escenario varíe en lo inmediato no aparece entre los considerandos de ningún analista serio y prominente. Ni fortaleza del dólar o modificación de la tasa de interés global resultan especies cercanas. En tanto, se continúa sacando el mejor partido posible de los papeles privados y aunque el concepto de «barato» resulte no muy fácil de probar, es latiguillo que incentiva todavía más al ambiente.
«Comprar porque sube todo» es de los fundamentos más precarios que la historia bursátil del mundo pueda anotar en un listado básico. Sin embargo, surte los efectos deseados: en la medida en que la mayoría se aferre a concepto tan primario. (Y lo abone con nuevas alzas de cotizaciones.)
A partir de hoy, el Merval vuelve al ruedo general, se despidió con un 7% de aumento semanal, las estadísticas sobre su pasar están al rojo vivo. Pero no surge por lo conocido el techo aparente y esto hará -probablemente- que el entusiasmo no ceda, más allá de correcciones mínimas. Es lo que sugiere.


Dejá tu comentario