15 de octubre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Qué resulta más seductor, para procurar avizorar el futuro? ¿El avance de los mercados de riesgo, las acciones, o récords en la cotización del oro? Dos adversarios que ahora parecen complementarse y -con distinta energía y motivaciones- resultar ambos excelentes opciones de renta, en lo que va del año. ¿Pueden ambos instrumentos de medición del porvenir, estar arrojando el mismo pronóstico? Por el momento, junto con lo que sucede en otros activos -como el barril de petróleo- solamente resultan la evidencia absoluta de mucha gente y capital: huyendo de la «moneda mala», que inunda el mundo y pasea su descrédito al cotejarse con otras pares. Y le da fuego a la caldera de cualquier activo transable. Según consigna Bloomberg, del último incremento de reservas mundiales -413.000 millones de dólares en el trimestre- en realidad, un 63% de tal aumento de reservas fue colocado en euros y en yenes. Lo que constituye una dura lápida para el dólar, ya tan debilitado y expuesto. Se dice que los bancos centrales ya se apartan del clásico camino y ahora se dedican a diversificar: dándole en las narices a la otrora poderosa fuerza del dólar.

El tema es tan apasionante, como preocupante, porque en un momento del sendero de las economías: las tendencias paralelas entre el oro -que es refugio de peligros- y los papeles transables, que simbolizan al riesgo, deberán definir supremacías. Si lo que aguarda es una definitiva y confiable salida de la crisis o si se hará presente el pronóstico -que no pocos prominentes avalan- de tener una «recaída» agazapada.

Y en medio de todo esto, el condimento de lo inflacionario que también espera su oportunidad.

En tanto, lo que parece «La fiesta inolvidable» de los mercados bursátiles, no se ha visto comprometida a pesar de los avances constantes. Y el precio del oro tampoco parece que posea un techo inmediato, o un reflujo que lo desagie de sus récords.

La única seguridad, como siempre, es que: todo será cuestión de tiempo. Y sin que resulte sencillo poder calcular los instantes aproximados, donde se vaya a producir un quiebre en alguna de las tendencias. El dólar parece crucificado, luce como una realidad. Y esto resulta la fuente de calor y luz, donde los diversos mercados extraen la energía que los mueve de manera tan brillante. El «todos ganan», o el «ganar con todo» es una ilusión.

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