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Cupones bursátiles
Como siempre que se apela a colocar trabas, queda invo-lucrado el mercado bursátil -caso Brasil, ahora- salen los funcionarios a justificar las medidas y haciendo una mezcla indescifrable de argumentos sensatos y un cúmulo de absurdos. Por eso seguimos de cerca todo lo que se va agregando en torno de Brasil, lo que vemos como la antesala y la «avant premiere» -en platea preferencial- de lo que está por suceder aquí. No tenemos dudas de que mucho de lo que se está manifestando en Brasil, va a ser tomado y repetido al momento de dar explicaciones en lo local.
El ministro de Hacienda -Guido Mantega- se refirió de este modo, al considerar que el gran momento de las acciones brasileñas: «atrajo tanto a los inversionistas bien intencionados, como a los que quieren lograr lucro rápido». Una tontería. Que podría suponer-se más afín a nuestros funcionarios, que a los que están dirigiendo un país que es estrella actualmente. ¿Qué es un inversor bien intencionado?. ¿Quién debe ponerle plazo, al que siempre corre con todo el riesgo?
El colocar los gravámenes, las vallas, cuando un país se encuentra en posición cómoda y se quiere dar tal tipo de lujos: hace que después se vayan las «golondrinas», pero también las demás especies que quieren atrapar los gobernantes. Y no encontrarle la verdadera utilidad al dinero que ingresa -que es un privilegio, en medio de una crisis que todavía se soporta- delata la incapacidad para saber conducir esa corriente. Caso bursátil: permitiendo que las empresas brasileñas coloquen nuevas emisiones de títulos y se hagan todavía mucho más poderosas. ¿Cuál es el eterno drama de gobernantes, que cuando les falta se endeudan por demás. Y cuando les ofrecen, reniegan y ahuyentan? Lo hecho en Brasil marca una huella en el legajo -de las que tantas tenemos- y también lo torna impredecible. Peligroso.


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