8 de diciembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Hoy un feriado, entrecortando la semana. Poco más adelante ya llegan los festejos navideños. Y en un soplo estamos terminando el ejercicio. Las dos semanas finales solamente con tres ruedas cada una. Y de las tres, la que cae en miércoles casi inservible -donde muchos ya están en el fin de semana largo- y quedando de aquí hasta el final muy poco terreno fértil para que el mercado encuentre un ritmo.

Es una buena excusa, como para justificar lo que ya se vino viendo en semanas normales. Y lo cierto es que desde inicios de noviembre todo ingresó en una zona de brumas, con muchas jornadas soporíferas en el recinto. Lo que se fue agravando con el correr de las ruedas, sin denotar ningún interés por parte de la demanda, que -con su deserción- hizo que el mercado se fuera apagando de manera inapelable.

Comparación

No mucho más para el análisis deja el desarrollo de estos meses finales, salvo alguna consideración respecto de lo que compara los números de respaldo contable que poseen las acciones, relacionados con sus precios de mercado. Y en tal caso, viéndolos en el día por día para los comentarios, podría decirse -de modo general- que en el tercer trimestre se pudieron observar mejorías en varias sociedades. Nada que signifique un cambio rotundo, sino algunas recortando pérdidas de arrastre. Ya denotando que el ritmo de negativo trimestral se va adelgazando. Otras en positivo, pero lejos de lo que resulta una marcha acorde con el pasado.

Y en función de esto se puede llegar a inferir que la detención del índice, sin procurarse alturas mayores, está más en línea con lo que pueden generar las acciones -desde sus balances- a estos niveles. Razón seguramente, como para que la demanda se detuviera a repensar el ingreso a estos valores, que no han mostrado desagios importantes.

En un momento, no hace mucho, el Merval estaba muy cerca de alcanzar, y hasta rebasar, la línea del máximo nominal histórico de su estadística, en los 2.351 puntos.

Fue llegar a merodear la zona de los 2.300 y allí se produjo la neutralización. Lo demás fue solamente un deambular sin rumbo fijo, hasta que se vio en peligro el piso de los 2.100 puntos inclusive. No hay mucho argumento para quejarse de no seguir arriba; la Bolsa rindió mucho y sostenido. Más es codicia.

Dejá tu comentario