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Cupones bursátiles
Un titular aparecido en el diario «Clarín», pero de origen externo, decía que: «Wall Street ayudó a ocultar deuda griega y alimentó la crisis europea...». Pavada de cargos le echan encima a aquello que la gente común suele identificar como Bolsa.
Decir Wall Street es mencionar directamente lo bursátil. Pero, en realidad, los que participaron del juego de ocultamientos con los gobernantes griegos fueron los muchachos de Goldman Sachs exclusi-vamente. La supuesta mancha debería posarse solamente sobre la entidad -que no es Wall Street- y que de tantas acumuladas desde la crisis, ya tendría el lomo más manchado que un jaguar.
Y esto se enhebra con puntadas que vienen desde el arranque mismo de la explosión bancaria y financiera. Así como en la «gran crisis» de 1930 todo empezó con los desvíos en lo inmobiliario, pero con el gran efecto visto en la Bolsa de Nueva York, lo que se inició en el problema actual fue pura irresponsabilidad del sector bancario y sus hipotecas, y créditos convertidos después en bonos: para que la carga de la prueba, si todo explotaba, quedara bajo la marquesina de la Bolsa. Y tenemos a Goldman Sachs por una parte -el prestamista- y al Gobierno de Grecia por la otra, el solicitante. ¿Quién es más culpable? -como en los versos de sor Juana Inés de la Cruz- ¿el que peca por la paga -Goldman Sachs- o el que paga por pecar, los griegos? Toda la contabilidad fraudulenta, el falseamiento de la realidad, resulta ser pura creación de los gobernantes. Pero con notas como la que apareció en Clarín, cualquier persona desprevenida acaso esté ya creyendo que la malvada legión de Wall Street ha hundido a Grecia.
De acuerdo con cómo se entrelacen y se cuenten las historias, se puede colocar a cada interviniente el rol que quiera. Por aquí se ha utilizado también, asiduamente, el recurso. Muchos creen que al país le ha ido de modo tan decadente porque los malvados del Fondo Monetario nos obligaron. O que está bien estafar a los acreedores, porque los que compraron bonos argentinos -dándonos un crédito- son «buitres». Un modo de manipular la historia, para no contar la verdadera, porque daría espanto...


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