25 de marzo 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

El fragor de noticias que se acumulan desde todos los orígenes y al instante superpone sobre un mismo tema buenas y malas. Y obliga al lector a tener que seleccionar, elegir con cuál quedarse, darle más ponderación a lo que se imagine que resulta más importante para -finalmente- elaborar su propio plano por seguir.

Una suerte de GPS, solamente basado en impresiones personales, a partir de la información que el cerebro nos procesa. Y no es para nada sencilla la tarea cuando lo que está por delante es una selva de malezas apretadas y plena de peligros ocultos.

En una misma edición de Ámbito Financiero -el martes- y para que sirva de ejemplo real, estaba la primera plana -lógica- con referencia a la obtención de luz verde de la SEC, para lanzar la propuesta del «canje».

Y un resumen sobre la buena acogida por parte de los mercados, con un marco apropiado proveniente también de Wall Street y las materias primas.

Al internarse en el diario, a pocas páginas del inicio surgía información sobre derivados de la Cumbre de Cancún y donde un informe del Instituto Internacional de Finanzas dejaba un título rotundo: «Situación argentina es muy preocupante...».

«Preocupación por sus circunstancias fiscales, la insuficiencia de datos, la falta de mecanismos de consulta con el FMI y su actitud frente a los acreedores externos...». Todo esto, rematado con una cifra apabullante, acerca de inflación de 2010 que se estima en un 28 por ciento.

Lo que parecía una invitación a celebrar, desde una información, se volvía vinagre en la copa frente a la conclusión que se difundiera desde Cancún.

Y el riesgo implícito en «batir de parches» que se está realizando, sobre el tan conversado «canje», al punto que muchos están dispuestos a suponer que resultará la salida de todos los males. Contradicha por diversas otras opiniones, que, con números y cuentas en la mano sobre el estado de la Nación, apuntan a que faltará mucho más que una simple utilización de reservas, o canje de deuda.

Lo de la Comisión de Valores de Estados Unidos todavía no se ha dado a conocer, en cuanto a fundamentos para ceder el paso a la realización. Y todo da indicios de haberse resuelto «políticamente» (visita de la señora Clinton mediante) antes que por la anuencia de la SEC, que antes objetara cuestiones que nunca se arreglaron.

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