7 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

... Y pensar que nos alarmó ver el escaso caudal de negocios del viernes, cuando surgió la rueda del lunes. Que si hay que trazar un paralelo con otro hecho notable en estos días, fue para nuestro mercado co-mo la trituración futbolística a manos de Alemania.

Vaya por delante que no dejamos de lado un aspecto fundamental, como la ausencia de Wall Street dentro del circuito. Pero, falta de suministro externo mediante, la comprobación de contar con energía bursátil local de solamente $ 5 millones de efectivo, excede toda imaginación. Quizás exageramos, acaso no se vea del mismo modo en otras opiniones del sistema, o desde adentro del mismo. Tómese como una visión más, sobre un dato que nos alarma en grado sumo, asumir semejante evidencia sobre una fuente que cada vez se contrae más, para el giro en acciones. Y en tiempo donde las alternativas competidoras, dólar y plazos fijos, no están siendo agresivos en cuanto a la captación de capital del ámbito doméstico.

Más satélites que nunca, más dependientes de suministros que puedan llegarnos, con crudeza nos informó la rueda del lunes que tenemos un mercado desplazado de la óptica del inversor local.

A partir de esto hay que estar rogando que la época de austeridad en el mundo, no reste movimientos hacia zonas riesgosas (nosotros, por ahora, seguimos en categoría de «fronterizos» y que nos descalifica).

Si el promedio de todo junio fue de $ 38 millones, por rueda, con el circuito completo. Y la del lunes no reunió más que $ 5 millones, sólos, la cuenta es sencilla y abrumadora acerca del «mix» que se produce. Una pequeña masa de órdenes, donde el 13% es de bandera local y el 87% es artículo «importado».

Ante ello, no queda otra conclusión que poder afirmar: hay una tendencia contractiva que se acentúa mucho más desde lo interno, que de aquello que se mueve desde el exterior. Y esto lleva a otra, mucho más dramática: tomar conciencia de que ya no tenemos capital de riesgo propio.

Que se subsiste a expensas de «fichas» que nos arrojen y que se ha perdido toda cultura inversora en títulos privados. Se podrá hacer docencia, que la tenemos y buena, se podrán armar foros de debate y de ideas -que también se producen-, pero esto no se traduce en llegada de dinero para la toma de posiciones. Tendencia que no se detiene.