20 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Un informe emitido por la propia Bolsa de Comercio, que ha llegado a nuestro diario pero no a nosotros -se ve que no figuramos en el listado de la entidad- da cuenta de una serie de relaciones que merecieron un recuadro en «Ambito» del jueves pasado.

Su título es «Inversores con pocas acciones» y, se sabe, de un mismo informe, según quien lo evalúe, se puede llegar a distintas conclusiones. Famoso es el ejemplo de los matrimonios. Al momento de contabilizar divorcios no es lo mismo decir seis de cada diez fracasaron que cuatro de cada diez siguen unidos. Pero en el caso del informe y la primera frase de la nota, no hay manera de disentir: «El número de argentinos que invierte en la Bolsa sigue siendo muy escaso...». Los datos que recogió la imaginación de la entidad también corroboran lo que es conocido desde hace décadas: «una marcada predilección por los títulos públicos...».

A pura memoria, recordamos que ya en la década del 70 las proporciones resultaban de un 90% en títulos públicos, con sólo 10% en acciones. Como el trabajo está realizado en lo que hace a cuentas habilitadas, los resultados no son pormenorizados. Pero sirve para saber que del total de papeles oficiales hay algo más del 50% en poder de personas jurídicas de la Argentina, un escaso 8,6% en manos de personas físicas y casi el 43% en poder de personas jurídicas extranjeras.

Y decimos... a partir de los datos... ¿qué sucede?. Hace años que venimos pregonando la realización de una encuesta -con consultora acreditada- acaso solventada por todas las entidades del sistema, buscando en los individuos y firmas las razones que invocan para no pertenecer a la inversión en Bolsa.

Es lo que haría cualquier compañía si es que posee productos con ciertos atractivos y nota que su demanda va decayendo. Primero, saber las razones. Después, actuar sobre ellas. Diseñar las estrategias a seguir para dejar de ser un sistema pasivo y pasar a ser competitivo, agresivo, plenamente activo en búsqueda de atraer a sus clientes.

Porque de lo contrario toda investigación que se realice y llegue a idéntica conclusión -porque no hay otra- solamente quedará como un trabajo para agregar a la galería. Lo bursátil sufre de delgadez extrema desde décadas. Y cada tanto sabemos más de lo mismo, pero la pendiente no se detiene. La inacción nos está acabando. ¡Lástima!.