10 de agosto 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Si Rusia padece de una sequía fenomenal y el trigo sube un 50%, los demás países exportadores podrían continuar exportando al mismo precio de antes y supliendo la carencia de un participante. Sería una actitud solidaria, socialista, para los que abominan el capitalismo y al mercado. Pero, si como efectivamente habrá de suceder, todos los demás sacan partido de la suba -por la desgracia de un competidor-, lo que hacen es extraer el máximo de ganancia que les otorga el mercado formador de precios. Dentro del marco que propone el capitalismo. Porque cuando la ocasión se presenta, no hay buenos ni malos, sólo ganadores y perdedores. No se verá a ningún país productor donar trigo a los más necesitados, ni proveerles de grano tan vital a los valores que se marcaban antes.

El «señor Mercado» los reúne a todos en su torno, donde exista un bien transable, con los participantes buscando la más alta renta posible (aunque muchos de ellos se dediquen a vociferar en su contra).

Son las instancias que, ante causas especiales como las de ahora con una mercadería, ponen en evidencia y sin hipocresías aquello que un mercado bursátil lo muestra a diario y de modo muy natural. En todas las ruedas hay ganadores y perdedores, en el muy corto plazo los beneficios de unos son las pérdidas de otros. Y la gran mayoría participa, y asume, que las reglas son ésas. Después, siempre existe un mínimo de los que no resisten pagar por el error de cálculo y arrojan culpas sobre terceros, o sobre el mercado mismo.

Hoy tenemos un mercado bursátil global que, por fuerza de las circunstancias, se nutre de operaciones preparadas para el trayecto muy corto. Y mucho más en manos de profesionales, y de grandes carteras, que de la legión popular que radicaba dinero pensando en una evolución de mediano y largo alcance. Todo un minucioso entramado, que lleva décadas poder entretejer, y que se ha visto derrumbado en dos años de crisis económica.

No existe el necesario intercambio de las distintas capas de participantes, sino que se advierte un permanente entrar y salir y al conjuro de moti-vaciones de todo calibre. La irregularidad y los saltos que presenta el camino de la tendencia resultan una pesada factura que están pagando los mercados bursátiles y todavía no se observa que el panorama pueda variar a corto plazo. Aunque el sistema seguirá vigente. Igual.