13 de agosto 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Que la economía norteamericana es un «colador» en las cuentas públicas, que Obama sigue firmando gastos y que ciertos analistas de reputación -como Paul Krugman- siguen solicitando más y más inyecciones de dólares, no es de ahora que está a la vista del mundo. Lo que sí pudo sublevar el ánimo en este comienzo de agosto es la cadena de voceros oficiales: reconociendo que todo marcha sumamente lento. Que la crisis en su punto más peligroso, puede que haya quedado atrás: al mismo tiempo que no se halla el ritmo para seguir hacia adelante. Con lo cual, la figura que prevalece es el navío más grande del mundo que evitó el hundimiento, pero la sala de máquinas no puede generar la energía necesaria para moverlo. Aunque algunas ruedas, como la del miércoles, parecieron reflejar alguna novedad fuera de libreto -imprevisible- nada de esto surgió con tal características. Y entonces, viniendo de una excelente semana anterior, se procedió al correspondiente descreme de beneficios. A retirar las fichas del paño y retornar a la jugada original. Pero, y solemos apuntarlo, nada puede extrañar que ante un datito de muy pequeño porte, que luzca de favorable, los operadores profesionales -casi los únicos que quedan- den vuelta el timón y generen un rebote, para que el mercado no se les vuelva anárquico e ingobernable. El asunto más relevante de estos días, lo leímos en la columna de nuestro colega que refiere sobre el NYSE y donde apuntó -a inicios de semana- que el Dow había trabajado: con el volumen más bajo del año. Y no es un detalle alegórico, no es adorno, es sustancial observar de qué modo se ha ido disecando y perdiendo calor en sus calderas el principal recinto del mundo. Lo demás, importa menos. Si el Dow sube, o baja, es el aspecto aleatorio y comida para las notas en los medios. Pero, el encogimiento de la base de negocios indica que la tendencia no está para nada protegida, sino a expensas de todo.

En nuestro tan simple «mercadito» la cuestión luce siempre distinta, tan ambigua, tan dependiendo de lo que viene de afuera. Y de lo que produce Tenaris por ella misma, para el resto.

La rueda del miércoles, con baja del Merval mayor en un 2,5 por ciento -Tenaris mediante- igual merece el destacado. Porque se produjo pendiente con suba fuerte de volumen -además de Tenaris- y se observó la peor figura. Todo está candente.